A Decir Verdad Espacio de reflexión histórica y política

21Oct/170

El progresismo ignorado

Por Claudio Fantini

El progresismo parece huérfano de dirigencia en la Argentina. Al menos, está claro que no existen partidos que, como tales, posean discursos que transmitan pensamiento progresista. Y también está claro que las fuerzas que se autodenominan progresistas expresan el viejo nacionalismo estatista, con líderes personalistas, o bien izquierdismos modelo siglo 20.

Los nacionalismos estatistas con liderazgos hegemónicos –hoy inspirados por pensadores como Ernesto Laclau– pertenecen a la cultura política autoritaria y desprecian la institucionalidad republicana y la democracia liberal.

También aborrecen todo lo que provenga de la cultura liberal aquellas izquierdas que aún idolatran las dictaduras burocráticas que condujeron el fallido modelo colectivista de planificación centralizada.

Ni los neopopulistas ni las izquierdas tienen en cuenta a los líderes y los discursos del único progresismo posible, que pertenece a la cultura liberal. Por cierto, el progresismo es también despreciado por los conservadores, las derechas ideologizadas y los libremercadistas ortodoxos.

A las izquierdas totalitarias, el ensayista Alejandro Katz les recordó, en un artículo publicado en La Nación, de Buenos Aires, que José Aricó vinculó directamente los rasgos “autoritarios y burocráticos” de los regímenes comunistas con “el pensamiento marxista”.

Aquel notable intelectual gramsciano escribió en 1979 una definición contundente: “Sin instituciones democráticas, el capitalismo de Estado no es la antesala del socialismo, sino el fundamento de una inédita y monstruosa dictadura sobre las masas”.

Es imposible considerarse “progresista” y al mismo tiempo idolatrar a figuras ligadas a esas “inéditas y monstruosas dictaduras”.

También incurre en apropiación indebida del término el populismo que confunde Estado con burocracia; acepta la sumisión al verticalismo y venera los liderazgos personalistas de carácter hegemónico.

Igual que los conservadores y los libremercadistas ortodoxos, la izquierda y el populismo desprecian la vertiente liberal que nutre al progresismo, desde que John Rawls publicó en 1971 su monumental Teoría de la justicia.

Por entonces, igual que ahora, al progresismo liberal que plantea la equidad sin renunciar a la libertad total, izquierdas y populismos lo consideran un disfraz de mansedumbre que oculta la naturaleza salvaje del capitalismo.

La realidad muestra que el “socialismo real” no había alcanzado la igualdad, sino alterado las causales de la desigualdad, creando una pirámide encabezada por la nomenclatura que detenta el poder, seguida por la burocracia intermedia y, en la base, una mayoría sin poder ni privilegios.

Ante esa realidad, Rawls propuso una desigualdad justa para superar desigualdades injustas.

La desigualdad es justa si el empuje de los favorecidos sirve a los desfavorecidos; mientras que la desigualdad es injusta si, como la que impera en Argentina y en la mayor parte del planeta, encumbra a quienes no lo merecen ni generan nada para los desfavorecidos.

Los conservadores justifican y defienden la desigualdad injusta. Las izquierdas nostálgicas y los neopopulismos prometen igualdades inexistentes y ocultan la desigualdad que caracteriza a las nomenclaturas, las burocracias y el “capitalismo de amigos”.

En cambio, el progresismo propone un capitalismo equitativo, que promueva la iniciativa individual y favorezca a los emprendedores, en lugar de las grandes corporaciones.

No es estatista ni antiestatista; tampoco privatista ni antiprivatista. Es partidario de un Estado activo, que lejos de ser una inútil burocracia o un obstáculo para la potencialidad creativa de los individuos, se dedica a abrir caminos a la creatividad individual y grupal.

El progresismo es contrario al Estado castrador y al Estado títere de las grandes corporaciones. Lo que propugna es el Estado que, en lugar de ser una carga o una obstrucción, es instrumento para desarrollar las potencialidades creativas y productivas de las personas.

En Argentina, nadie está mirando a líderes inspirados en ese progresismo, como Justin Trudeau, defensor del multiculturalismo tan liberal como socialdemócrata de su padre, Pierre Trudeau. El primer ministro canadiense es capaz de expresar “vergüenza” por el país que ignoró culturas nativas como la inuit, y también impugnar el autoritarismo que empobreció a Venezuela.

Aún no se puede juzgar su gestión, pero sí valorar el discurso del presidente francés Emanuel Macron criticando a cierta intelectualidad que, por antiliberal, resulta retardataria: “Miran el mundo de hoy con ojos de ayer y hacen ruido con viejos instrumentos”.

Fuente: La Voz del Interior

8Oct/170

La inesperada rebelión de los argentinos

Por Jorge Fernández Díaz

El cambio es la única cosa inmutable de esta vida, pensaba Schopenhauer. Parece una boutade o el principio de un retruécano, pero expresa la gran verdad que sacude al planeta: hasta no hace mucho la política imitaba a la geografía; las culturas y las relaciones de los países del Norte y del Sur parecían tan estáticas como una cordillera, un valle o una llanura. Hoy las placas tectónicas se mueven, las rocas eternas se derrumban y el paisaje muta de manera sorprendente: Estados Unidos encarna el proteccionismo; Rusia, el nacionalismo imperial, y el Partido Comunista Chino, la globalización capitalista.

La Unión Europea es acechada por neopopulismos burdos y secesionismos inquietantes, y la Argentina marcha a contramano de casi todos ellos, tratando de construir precisamente aquello que muchos "vanguardistas" de España, Francia y Alemania consideran que ha entrado en crisis y debe ser descartado. El rocambolesco escenario sirve para que los kirchneristas castiguen ese rumbo y para que Alain Rouquié, pensador francés que se enamoró imprudentemente de su objeto de estudio, se pregunte si no será "la hora de los peronismos" para algunos países europeos. Vale la pena analizar un poco algunas de estas espinas y zonceras.

El marxismo-leninismo y sus subproductos regionales fueron el dispositivo político que durante décadas recogió la indignación, el inconformismo social y la oposición al "sistema", entendido éste como una democracia institucionalista en busca de un Estado de bienestar que la izquierda creyó siempre imposible o en todo caso decadente. No se trataba de una revolución delirante, sino de un proyecto muy serio: la Unión Soviética era una superpotencia y dominaba medio mundo; las otras formas del socialismo real, aunque a veces antagónicas, operaban de algún modo bajo esa sombra gigante y verosímil. La conquista de la prosperidad por parte de los europeos y sus imitadores y la implosión del proyecto soviético con la consecuente caída del Muro de Berlín pulverizaron esa bipolaridad y abrieron las puertas al trasnochado concepto del "fin de la historia". La historia nunca se acaba, y la pulsión antisistema, refundido el aparato que le daba cauce, buscó una nueva alternativa. El neopopulismo, revival de experiencias anacrónicas y peligrosas, hijo dilecto de la tara anticosmopolita y pariente atolondrado del fascismo, ocupó entonces ese lugar vacante aprovechando los inesperados estragos que la globalización total les iba provocando progresiva y paradójicamente a los países poderosos. Ernesto Laclau, gurú de Cristina Kirchner pero también sumo pontífice de las nuevas fuerzas populistas europeas, mamó su teoría de la larga peripecia peronista; provenía de la izquierda nacional de Jorge Abelardo Ramos. Ninguno de los dos le hizo mucho caso a Albert Camus: "Amo demasiado a mi país como para ser nacionalista". Ni a Cela o a Pío Baroja: "El nacionalismo se cura viajando".

El neopopulismo, con los manuales de Laclau, fabrica divisionismos binarios, ataca en el Viejo Continente el republicanismo desde adentro, propugna en secreto al partido único (representación del pueblo y la patria), insinúa la necesidad de implantar una democracia hegemónica a la manera de Perón y denuncia a las "castas" (la dirigencia) y a sus amos corporativos, antes denominados la sinarquía internacional. Y por increíble que parezca, con tan pobre formulario y tan gastados clichés, logra encarnar "la rebelión".

La Argentina fue, como contrapartida, la cuna de aquel mismo movimiento que es visto hoy como el padre intelectual y fáctico de toda esta operación ideológica. Y que desde 1943 colonizó la lengua política, se apropió del Esta-do, cooptó a los sindicatos y a muchos otros sectores económicos, gobernó a derecha y a izquierda más que nadie y torció a su gusto el sentido común. Aquí el partido antisistema triunfó y se convirtió en el mismísimo sistema. La corporación peronista creó principados y barones, y volvió millonarios a muchos de sus jerarcas; se transformó así en el statu quo, y los resultados concretos, número a número, de su performance completa no dejan espacio para la duda: fabricó con profusión una decadencia pronunciada y una alta pobreza estructural. La novedad de las dos últimas elecciones radica tal vez en que un segmento importante de la sociedad parece levantarse hoy contra ese hegemonismo en el que nos habíamos acostumbrado a vivir, indignada por su secuela de corrupción e insatisfecha con su progreso. También se trata de "una rebelión", pero en sentido contrario a la europea: aquí hay, a su vez, "castas" que deben ser denunciadas y un cambio de régimen que debe ser consumado, pero los rebeldes disruptivos acusan a las oligarquías peronistas del poder permanente y reclaman ahora la instauración no ya de una "anomalía" (como se jacta Ricardo Forster) sino de un "país normal", el modelo clásico que llevó bonanza a las repúblicas más evolucionadas. En esta historia de dos orillas, conformismo y rebeldía son, según pueden apreciarse, realidades espejadas, es decir: equivalencias exactas, pero invertidas.

En estos términos deberían leerse algunas convulsiones que experimenta el mundo y, mientras tanto, el lento desmoronamiento en la Argentina de una urdimbre que parecía inmortal, formada por la divinización caudillista, el estatismo bobo y parasitario, las mafias enquistadas y una impotencia adolescente para jugar el juego de los adultos. La connivencia del peronismo bonaerense con el hampa policial y el negocio narco, y también con las diversas bandas que se refugian en el gremialismo, la Justicia, el fútbol, los punteros, los contratistas y el funcionariado, se combinó con la desidia gestionaria, la inseguridad, el atraso bananero y la tolerancia a la miseria crónica. Y produjo una verdadera rebelión que se cargó hace dos años a los patrones invictos de la cuadra y encumbró una perestroika impensable de final abierto. La Salada, el "Pata" Medina, y la extensa galería de personajes que protagonizan los escándalos y los juicios orales son ladrillos de ese otro Muro que se derrumba.

Primera lección para los europeos: el populismo se hace fuerte denunciando ampulosamente el latrocinio y las prerrogativas de los liberales, los socialcristianos y los socialdemócratas, pero cuando se consagra y se asienta, elude el control aplastando las instituciones, comete múltiples venalidades embozado en su enorme poder y se crea una batería de privilegios propios, que justifica con relativizaciones más o menos disimuladas de la "moral burguesa"; algo que en su último libro el filósofo Miguel Wiñazki califica como "la posmoralidad, o la indiferencia en torno a la ética".

Segunda lección: todo populismo también involuciona hacia su irresistible radicalización autoritaria. Se encuentra inscripto en su genoma el imperativo "revolucionario" de no reconocer los límites, por considerarlos trampas de la "derecha", y arrasar con todos los que pueda en nombre de la "emancipación nacional" y el "bienestar del pueblo". Su vocación, aunque a veces solapada, implica generar antagonismos sectoriales, malos de película, obras maestras de la posverdad y masa crítica suficiente como para gobernar en un permanente estado de excepción y de censura encubierta. Esta semana y a pesar de su perezosa desmentida, Axel Kicillof repitió el concepto que arde desde hace rato entre los ex estalinistas del peronismo: la información es un bien público y por ello la debería brindar sólo el Estado, porque es el único que puede publicar información objetiva. Cuando tuvieron los medios, lo que hicieron fue ofrendar esa "objetividad" al capricho personal de la presidenta de la Nación.

Cambiemos es el instrumento circunstancial que han elegido los rebeldes para combatir el sistema de estancamiento y sus filosofías despóticas. Macri tiene la fatal responsabilidad de no defraudar expectativas, y de demostrar que la democracia republicana será el verdugo de la desigualdad o no será nada. Porque como decía Roosevelt: "Una gran democracia debe progresar o pronto dejará de ser o grande o democracia".

Fuente: diario La Nación

7Oct/174

Lea la medalla, presidente Macri

Por Adrián Simioni

Había una vez un rey que, en su lecho de muerte, convocó a su hijo. Allí, le dio al príncipe una medalla guardada en un sobre sellado, con una instrucción sencilla: cuando estuviera en el peor momento de su vida, el heredero debía abrir el sobre y leer el mensaje en el anverso de la medalla, cuidando de no leer el reverso; y cuando estuviera en el mejor momento de su vida, debía reabrir el sobre y leer el reverso.

El rey murió y el príncipe lo sucedió. Una crisis asoló a su país, sus súbditos odiaron al nuevo monarca, que perdió su reino y partió con su familia a un exilio de miseria. Era el momento. El monarca sin trono abrió el sobre y leyó en el anverso: “Esto no durará por siempre”. Guardó la medalla. Pasaron los años, el rey fue restaurado en su reino, recuperó el cariño de su pueblo y su familia era feliz. Había llegado otra vez el momento. El rey tomó la medalla y leyó en el reverso: “Esto no durará por siempre”.

No sabemos en qué orden debería leer su medalla Mauricio Macri. Pero es casi seguro que es en este preciso momento en que debería echarle un ojo al reverso.

Su gobierno está llegando a las legislativas –donde se ahogaron los gobiernos democráticos no peronistas– en su cenit.La inflación está bajo relativo control, la economía empieza a dar señales de vida, el kirchnerismo boquea en el suelo, el resto de la oposición está dividida, el sindicalismo ondea una bandera blanca y la Justicia actúa en coherencia con ese rumbo.

Es un montón para un Presidente que casi no designó jueces, que es minoría en las dos cámaras legislativas, que heredó un cruento déficit fiscal sin acceso al crédito y un estancamiento de años, y que administra un país plagado de gobernadores de otros signos partidarios.

Es el punto justo en el que el optimismo suele convertirse en exitismo. Ha pasado. Hay un punto inasible pero muy real en el cual los gobernantes suelen pasar de la humildad a la soberbia. A la creencia de que se pueden cruzar los límites.

En las últimas semanas, fueron notorias algunas señales. De golpe, medios respetables titulan, como si fuera lo más natural del mundo, que “ahora es el turno” judicial de tal o cual sindicalista; o cuentan que la ofensiva judicial contra el gremialista Juan Pablo Medina fue “conversada” en el avión presidencial junto al máximo jefe sindical de la Uocra, Gerardo Martínez; o narran que en la Casa Rosada le ponen un número inventado (pero con ánimo contable) a la cantidad de argentinos (562 es la cifra) que, según el Gobierno, son los que traban el desarrollo.

Hay más. Ciertas crónicas dan por sentado que “los jueces” investigan la corrupción pasada de acuerdo con las necesidades del Gobierno, aunque con divergencias sobre si lo hacen porque los magistrados “huelen” para dónde tienen que proceder sin que les digan nada o si, directamente, siguen órdenes y sugerencias.

En el Congreso, se levantan quinielas apostando sobre si Elisa Carrió querrá, sabrá o podrá impedir que Cristina Fernández llegue a asumir en el Senado, como si el voto soberano de la ciudadanía bonaerense fuera un mero accidente o la Justicia no tuviera nada que decir antes de semejante movida.

Este es el momento justo para que Macri salga a decir que –y a convencer de que– no llegó a la Rosada para perseguir a nadie, para manipular jueces ni para burlar la voluntad democrática.

El gobierno macrista está en la cúspide. Es hora de que abra el sobre, lea el reverso de la medalla y la guarde de nuevo. Va a necesitar leer el anverso cuando tenga que domar de verdad el potro del déficit fiscal con una liga de gobernadores sedientos al frente, a menos que se resigne a transitar el resto de su gobierno financiándolo con una toma de deudas que, en tal caso, habrá perdido su sentido de puente gradual hacia una economía sustentable.

Lea la medalla, presidente Macri. Es la hora precisa, el momento perfecto. Allí dice: “Esto no durará por siempre”.

Fuente: La Voz del Interior

2Oct/170

Historias que nos contaron mal

Mi versión de algunos mitos de la historia oficial

Ediciones del Boulevard, Córdoba 2013

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2Oct/170

Córdoba a comienzos del siglo XIX

A partir de un plano de 1802 que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Brasil, en Río de Janeiro

Ediciones del Boulevard, Córdoba 2017

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25Sep/170

Pequeña serenata diurna para chivos expiatorios

Por Edgardo Moreno

Carlos Menem, condenado por venderle armas de guerra en secreto a Ecuador mientras Argentina era garante de la paz entre ese país y Perú, y por venderle armas en secreto a Croacia mientras Argentina enviaba sus cascos azules en la fuerza de paz de las Naciones Unidas para la guerra de los Balcanes; tiene el camino allanado para asumir en diciembre, de nuevo, una banca en el Honorable Senado de la Nación.

Si la política argentina admitiera un breve suspiro de sinceridad, el senador riojano debería jurar con una fórmula escrita – para otros fines– por el poeta cubano Silvio Rodríguez: “Soy feliz. Soy un hombre feliz. Y quiero que me perdonen, por este día, los muertos de mi felicidad”.

Desde ayer, Menem también tiene para sumar a los agradecimientos de su vergonzosa impunidad a quien fue su socia en negocios de menor envergadura trágica que aquellos, pero envueltos en la misma matriz de corrupción.

María Julia Alsogaray se imaginó como una dama de hierro que transformaría con impulso thatcheriano las deficitarias empresas públicas argentinas en prósperos servicios públicos con capitales privados.Todo lo que logró en ese empeño lo empobreció con dosis inocultables de frivolidad y corrupción.

Pero fue el chivo expiatorio de la gestión menemista. Cientos de funcionarios más discretos le escaparon al juicio de residencia, amparados por jueces de servilleta. Y Menem volverá a jurar.

El peronismo en su versión neoliberal fue elogiado en su momento por casi toda la dirigencia política. En 1994, la convencional constituyente Cristina Fernández decía : “Sería injusto hablar únicamente desde la consigna o desde la mera crítica sobre este modelo. Debemos reconocer también sus logros. No podemos obviar que cuando recibimos el gobierno en 1989 éramos un país fragmentado, al borde de la disolución social, sin moneda, y con un Estado sobredimensionado que como un Dios griego se comía a sus propios hijos. Entonces, hubo que abordar una tarea muy difícil: reformular el Estado, reformarlo; reconstruir la economía; retornar a la credibilidad de los agentes económicos en cuanto a que era posible una Argentina diferente. Se hizo con mucho sacrificio, pero se logró incorporar definitivamente pautas de comportamiento en los argentinos: estabilidad, disciplina fiscal; todos ellos son logros muy importantes, pero no podemos agotar el desarrollo en ellos”.

Muy probablemente, Cristina Fernández asumirá en el Senado nacional junto a Carlos Menem. Que la perdonen sus muertos por ese momento de gloria .

En el penal de Ezeiza seguirán por televisión su juramento sus exfuncionarios José López y Ricardo Jaime. Y el empleado bancario más progresista del país: Lázaro Báez. Y su general, César Milani. Quién sabe en qué condiciones también estarán atentos Julio De Vido y Amado Boudou. La historia de los chivos expiatorios es un archivo sin fin en el populismo argentino.

En el que los líderes son arropados con poderes extraordinarios para el saqueo de los fondos públicos y con fueros imperecederos cuando abandonan el poder.

Y el resto son soldados que van con entusiasmo al matadero en beneficio de la felicidad ajena.

Fuente: La Voz del Interior

23Sep/171

Educación para la militancia

Desde estas columnas hemos señalado que es inadmisible la toma de colegios secundarios porteños como forma de protesta por la nueva reforma educativa que lleva adelante el gobierno porteño en la escuela media.

El año próximo se cumplirán 100 años de la Reforma Universitaria, que, entre otras cosas, estableció el cogobierno de estudiantes, graduados y docentes, pero ese mecanismo no incluyó el nivel secundario, donde existen diálogo y consulta, pero no se reconoce legitimación a los estudiantes para intervenir en las decisiones relativas a sus planes de estudio. Es lógico, por cuanto carecen aún de formación académica y de experiencia de vida para ponderar las implicancias de aquéllos en el largo plazo. Por esa razón cursan el secundario.

La reforma propuesta prevé dos años de ciclo básico, dos años de ciclo orientado y un quinto año "integrador y formativo más allá de la escuela". Establece un puente entre el último año de escolaridad y el mundo real del trabajo, para facilitar la inserción posterior de los graduados. Pero desde los gremios, y con el apoyo de algunos padres de alumnos, se rechaza la idea con el argumento de que las compañías pretenden incorporar "mano de obra" flexible y barata. Califican la reforma de "neoliberal" y al "servicio de las empresas".

Sin embargo, el sistema de pasantías o de prácticas profesionalizantes ya rige en el país, conforme un decreto firmado por Cristina Fernández de Kirchner, como opción voluntaria para los alumnos que cursen los últimos dos años del nivel secundario y deseen acceder al régimen general de pasantías. Este esquema también se aplica en varias provincias, escuelas técnicas y colegios privados, además de muchos países desarrollados.

Quienes formulan esas críticas exhiben una visión conspirativa del mundo y, en particular, de las empresas en la sociedad capitalista. Es posible que los chicos que han tomado las escuelas, incluyendo los prestigiosos Colegio Nacional de Buenos Aires y Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, ambos dependientes de la Universidad de Buenos Aires, piensen que el futuro se construye luchando por la liberación y que el bienestar colectivo exige eliminar la plusvalía y la explotación. Tal vez sueñen, como en el Mayo francés de 1968, que la revolución traerá el hombre nuevo, auténtico y solidario. Y, sobre todo, no alienado por la división del trabajo entre empresas que segmentan, en su provecho, el espíritu humano.

La visión conspirativa que atribuye los problemas argentinos a la perversidad ajena, compuesta por quienes desean apoderarse de nuestros recursos naturales, de nuestras tierras, de nuestros espejos de agua, de nuestro trabajo a través de su precarización y de nuestros productos mediante términos de intercambio injustos, ha penetrado profundamente en la cultura local. Y conjugado con ingredientes de raíz marxista, ha dado lugar al llamado "socialismo nacional", cuyos lugares comunes todavía repiquetean en el glosario popular.

No es de extrañar entonces que, instigados por gremialistas que aborrecen las exigencias del sector privado y fomentados por padres que no advierten el daño que provocarán a sus hijos, se haya viralizado esta oposición a la reforma como una "lucha" más de los estudiantes dentro de una agenda política beligerante, ajena a los desafíos que enfrentarán cuando obtengan sus títulos.

El compromiso político de los estudiantes debe reflejarse en los debates de ideas, con apertura de mentes y disposición a escuchar sin preconceptos. Las cosmovisiones son variadas y contrapuestas; las ideologías, también. Tan complejas que hoy China y Vietnam son capitalistas, Estados Unidos es populista y América latina ha oscilado del socialismo del siglo XXI a fórmulas tradicionales de democracias liberales en casi toda la región.

El mundo cambia a velocidad vertiginosa. Hay ensayos serios que pronostican el fin del capitalismo no como resultado de una revolución marxista, sino por impacto de Internet. Se prevé una dramática reducción de los costos de producción por las aplicaciones de la física cuántica. Y, así, la convergencia de Internet en las comunicaciones, la energía y la logística daría lugar a "Internet de las Cosas", donde la productividad crezca tanto que muchos bienes y servicios estarán disponibles en forma casi gratuita y con sistemas compartidos, como las bicicletas públicas de la ciudad.

Estos fenómenos pueden dejar afuera a países completos donde la educación se limite a transmitir información, sin pautas de comportamiento (valores) ni herramientas para utilizar, en forma práctica, la información recibida. La China comunista establece una rígida meritocracia mediante exámenes de ingreso universitario (guanxi), donde no rigen las influencias ni el poder familiar. Esos graduados de excelencia integran los cuadros de las compañías chinas desplegadas por el mundo. Lo mismo ocurre en Corea del Sur, con el examen Suneung, para acceder a las tres mejores universidades, sin lo cual es imposible luego encontrar trabajo en sus multinacionales.

No tiene sentido adherir a ciegas a ideologías experimentadas desde 1848 que se derrumbaron en 1989. Todas las formas modernas de organización son semejantes según parámetros desarrollados en empresas privadas, ya fuere con fines de lucro o para investigación, docencia o servicios comunitarios. Negarse a la experiencia de las pasantías implica salir del mundo moderno y retraerse a una caverna. Decisión válida para gerontes, no para jóvenes estudiantes. Los países avanzados reconocen que la mayor riqueza son las capacidades de su población y no sus recursos naturales. Se requiere educación de calidad para insertarse en las múltiples ramas de ingeniería, biotecnología, geofísica, ambiente, medicina, química, además de todas las profesiones de base humanista. Es indispensable completar esa educación con una experiencia en organizaciones donde esas disciplinas se conviertan en actividades prácticas, con trabajo en equipo, presupuestos, inversiones de capital, áreas productivas, controles de calidad, soporte informático, investigación y desarrollo, cadenas de valor e interacción con el sector público.

Es lamentable escuchar a esos jóvenes, que duermen en las aulas y deambulan por los patios, repetir discursos huecos, ajenos a la realidad contemporánea, sin advertir que se les escurre el tiempo encerrados en su madeja de grafitis, textos crípticos de Mao, frases ingeniosas de Jauretche y fotos vintage de Alberto Korda. Las reconocidas instituciones educativas de la República Argentina se merecen algo más. Y el futuro argentino, algo mejor.

21Sep/174

UNA REPATRIACIÓN POCO SERIA

Por Prudencio Bustos Argañarás

(Reproduccion del artículo publicado en La Voz del Interior el 5 de noviembre de 2011, con agregados actuales)

Como liberal, como federal y como pariente del gobernador Juan Bautista Bustos, me he alegrado por el tardío pero justiciero reconocimiento que se le ha tributado por parte del gobierno provincial, y en particular por el espléndido monumento ecuestre que lo recuerda en el parque Sarmiento. Y también me llegué a entusiasmar con la idea de ver descansar sus restos mortales en su ciudad natal, poniendo fin a un largo exilio de más de ciento ochenta años. Ello a pesar de ser conciente desde un comienzo de la gran dificultad que había para identificarlos.

Pero desde que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) declaró haber hallado su cadáver, los argumentos que dieron a conocer para acreditar su autenticidad me resultaron poco convincentes. Me permitiré analizar uno por uno.

1) Se dijo que los restos en cuestión fueron extraídos del presbiterio del templo santafesino de Santo Domingo, en donde el prócer fue sepultado el 19 de setiembre de 1830. Lo primero que debo señalar es que la partida de defunción no aclara en qué lugar del templo fue enterrado, ni siquiera si fue en su interior o en el cementerio adyacente. Simplemente dice “en Santo Domingo”, por lo que el hecho de que el cuerpo extraído estuviese en el presbiterio nada aclara con relación a su identidad. La lápida que les sirvió de referencia fue colocada en el año 1974 por mi padre y otros familiares, en un sitio cualquiera del templo, por ignorar el lugar exacto en el que se hallaba.

Pero además, del informe del EAAF se desprende claramente que dicha lápida no estaba en el presbiterio de la actual iglesia, sino en el crucero, es decir, en el espacio en que convergen la nave principal y el transepto. El presbiterio se sitúa justo por delante de donde estaba el altar mayor antes del Concilio Vaticano II. A ello se suma que el templo de 1830 ya no existe, pues el actual fue construido a partir de 1892, y hasta hoy los historiadores santafesinos no se ponen de acuerdo en qué parte de este corresponde al presbiterio de aquel.

Pero insisto, ningún documento nos dice que Bustos haya sido sepultado en el presbiterio. Por el contrario, la Dra. Adriana Collado, delegada en Santa Fe de la Comisión Nacional de Museos y Monumentos Históricos, afirma que para 1830 el templo estaba en construcción y la zona del presbiterio se hallaba abandonada, por lo que “resulta muy poco probable que el enterramiento del brigadier Bustos se hubiera realizado en coincidencia con el actual presbiterio”.

2) No se ha realizado un estudio que permita establecer, al menos con aproximación, la fecha en que fue enterrado el cadáver que se le atribuye al gobernador, por lo que podría tratarse de cualquiera de los más de quinientos individuos de sexo masculino que recibieron sepultura en dicho templo entre 1661 y 1850, según el prolijo estudio realizado por el arquitecto Luis María Calvo, de la Junta de Estudios Históricos de Santa Fe. Se dice que en la actualidad hay un número sensiblemente menor de cuerpos, lo que lleva a suponer que los faltantes fueron removidos al construirse la nueva iglesia, por lo que no podríamos descartar que el de Bustos haya sido uno de ellos y que no estuviera ya en ella.

3) Afirma el EAAF que el estudio de los huesos extraídos permite reconocer la existencia de heridas compatibles con las que el general sufrió en vida. Lo que no se dice es cuáles fueron estas, ya que hasta hoy no se conoce un solo documento que las describa, y solo se sabe que el prócer salió herido de la batalla de La Tablada, pero no se conoce en dónde ni de qué manera, como para sostener dicha afirmación. El aplastamiento vertebral que muestra dicho cadáver en los cuerpos vertebrales dorsales números 8, 9 y 10, que según el EAAF son “compatibles con deformaciones óseas producidas por fuerzas de compresión”, responden sin duda a un proceso de espondiloartrosis, que sí produce aplastamiento vertebral, no así las “fuerzas de compresión” que habría sufrido el general con motivo de su caída al Suquía luego de la batalla de la Tablada, a estar con el relato del Dr. Ramón J. Cárcano. Un golpe de esa magnitud habría provocado fracturas, no aplastamiento.

4) Una foto del cadáver exhumado en su emplazamiento primitivo, incluida en el informe del EAAF, lleva una flecha que señala el norte, lo que permite comprobar que el cuerpo tenía el cráneo orientado hacia el sur, es decir, en dirección al altar. Las normas del Ritual Romano, que con invariable estrictez regían los entierros en las iglesias, establecían que los seglares debían ser sepultados con los pies hacia el altar y los sacerdotes con la cabeza en dicha dirección, lo que prueba que el cuerpo pertenecía en realidad a un religioso.

5) Por último, la comparación del ADN del cromosoma Y del cuerpo extraído con el del suscrito arrojó un resultado negativo, siendo que por descender ambos de un mismo antepasado por línea recta de varón, debería ser idéntico, pues solo se trasmite por vía masculina. Al arquitecto Francisco Bustos Correas, que tiene la misma relación de parentesco con el general que yo, no se le tomó la muestra, a pesar de haber accedido a hacerlo.

Las razones expuestas muestran la inconsistencia de los argumentos sostenidos por el gobierno provincial para seguir afirmando que el cadáver en cuestión pertenece al gobernador Bustos. Tal empecinamiento resulta sorprendente, por cuanto la verdad histórica no puede ser manipulada con afirmaciones voluntaristas que la realidad se ocupa de desmentir.

Es también una lástima que no haya sido consultada en ningún momento la Junta Provincial de Historia, organismo de asesoramiento del Poder Ejecutivo en la materia, lo que habría evitado este deslucido espectáculo. Así lo manifestó la corporación académica el 10 de junio de 2011 en un comunicado de prensa firmado por su presidente, Dra. Cristina Vera de Flash, que concluía afirmado que “La Junta lamenta profundamente que se la haya ignorado en todo este proceso, lo que habría evitado que se incurriera en los errores cometidos

A pesar de estas serias advertencias, de la cerrada oposición de la Junta Provincial de Estudios Históricos de Santa Fe y del dictamen negativo de la comisión creada para analizar la autenticidad de los restos, el gobernador Schiaretti logró el 19 de octubre de dicho año un informe del fiscal de Estado santafesino, Dr. Jorge Barraguirre, aconsejando se autorizara el traslado “bajo la responsabilidad de Córdoba”, para “no interferir con las relaciones establecidas entre la provincia hermana, la Orden de los Predicadores y la autoridad federal en materia de monumentos históricos”.

Cabe aclara que dicha autoridad –la Comisión Nacional de Monumentos, Museos y Lugares Históricos– anunció por su parte que no se pronunciaría en relación al tema hasta que los estudios forenses “permitan acreditar con certeza científica que efectivamente los restos hallados y exhumados en el Convento de Santo Domingo (Santa Fe) corresponden al ilustre gobernante cordobés”.

El gobernador santafesino aprobó la mudanza de los polémicos restos, que en una pomposa ceremonia se depositaron en la Catedral el 8 de noviembre de 2011, pero dos días más tarde la Comisión Nacional envió una nota al gobernador cuestionando su decisión, por cuanto “la búsqueda de los restos del ilustre cordobés no ha podido arrojar un resultado favorable”. Considerando que era “una aseveración apresurada la afirmación de una identidad no corroborada”, le recomendó que “no adelante afirmaciones o celebre actos protocolares”, hasta tanto se confirmase la autenticidad de los despojos.

El 21 de diciembre la misma Comisión se dirigió a Schiaretti para pedirle retirar los restos de su emplazamiento “inconsulto” en la Catedral, sobre la base de un dictamen de la Academia Nacional de la Historia, según la cual “no existen elementos para afirmar en forma cierta e indubitable, que los restos hallados durante las excavaciones realizadas en la Iglesia del Convento de Santo Domingo de la provincia de Santa Fe, pertenezcan al brigadier general Bustos”. Ello implicaba la prohibición de construir el mausoleo que el gobernador había proyectado en el atrio, y los restos quedaron depositados en el subsuelo del templo.

Poco después el gobierno de Santa Fe, apoyado en el mencionado dictamen, reclamó la restitución de los despojos, a lo que también se negó el gobierno cordobés. En 2014, la Junta de Estudios Históricos santafesina publicó un número especial de su revista dedicado al asunto, que en trescientas páginas reproduce siete monografías y diez anexos documentales que dan sustento a su opinión acerca los hechos relatados. En la presentación, la licenciada Ana María Cecchini de Dallo hace votos de que el libro “sea de utilidad en situaciones similares, en que la investigación científica se ve manipulada y tergiversada por la oportunidad política, en este caso concreto servir a un proyecto electoral”.

Como convalidando esta severa acusación, el 20 del corriente Schiaretti realizó una sorpresiva ceremonia durante la cual los restos de la disputa fueron instalados en un catafalco de mármol levantado en el atrio catedralicio, al costado de la puerta principal, en donde reposan los del deán Dr. Gregorio Funes y los del general José María Paz.

El empecinamiento del gobernador pudo más que la prueba incontrastable de la falsedad de sus afirmaciones y, contra toda lógica, utilizó al primer gobernador constitucional de la Provincia para llevar a cabo una lamentable simulación. Nada mejor que las palabras del periodista Carlos Schilling para calibrar su gravedad: “¿qué clase de historia pretendemos contarnos si en el mismo acto de homenajear a un prócer despreciamos la evidencia de que tal vez sus huesos no sean sus huesos?”.

 

 

17Sep/170

Pérez Esquivel y un poco de Justicia

Por Agustín Laje

Ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón”, dice un conocido refrán. En el caso de Adolfo Pérez Esquivel, quien en un reciente asalto fue sustraído de importantes cantidades de dólares y euros, el famoso dicho debe ser ligeramente modificado: “delincuente que roba a defensor de delincuentes es prueba de justicia viviente”.

En efecto, no sabemos si Pérez Esquivel es o no un ladrón. Lo que sabemos con certeza es que si por algo se ha caracterizado su “cruzada por los Derechos Humanos”, eso ha sido por ponerse siempre del lado de los delincuentes. Nada nuevo bajo el sol: ¿no es ya un secreto a voces que los “Derechos Humanos” se transformaron en un instrumento ideológico en beneficio de la delincuencia organizada y no organizada por igual? Si no, pregúntenle al parricida Sergio Schocklender.

A Pérez Esquivel los Derechos Humanos le importan un comino. O, mejor dicho, le importan siempre que se puedan esgrimir en beneficio de guerrilleros y terroristas de izquierda. Contrariamente, cuando se trata de contemplar los derechos humanos de las víctimas de organizaciones armadas de izquierda o de dictaduras comunistas, Adolfo se tapa ojos, oídos y boca. Y si se atreve a decir algo, será en respaldo no de las víctimas, sino de los victimarios. Su público apoyo a las dictaduras castrista y chavista ponen de manifiesto que su lucha no es humanitaria, sino ideológica.

Cuando murió Fidel Castro, no reparó sobre las miles personas que su régimen asesinó, encarceló, torturó y exilió, sino que sencillamente se limitó a brindar sentido homenaje al dictador diciendo que “Fidel dejó un ejemplo de resistencia revolucionaria”[1] y que su recuerdo “sigue iluminando el camino de los pueblos”.[2] Respecto de Chávez, también lloró sentidamente su muerte y, sobre su sucesor, el dictador Nicolás Maduro, en abril de este año publicó una carta de apoyo para con su dictadura, en la que responsabiliza a Estados Unidos y a la oposición de lo que pasa en ese desdichado país carcomido por el socialismo del Siglo XXI.[3]

Adolfo Pérez Esquivel sonriente y abrazado con dictadores de la región sobre los que pesan causas de violaciones a los Derechos Humanos

Pero veamos, concretamente, apenas dos casos para ilustrar en concreto de lo que hablamos.

El 23 de enero de 1989, la organización terrorista “Movimiento Todos por la Patria” (MTP) atacó en Argentina los cuarteles militares de La Tablada, intentando derrocar un gobierno democrático, dando muerte a 11 personas e hiriendo de gravedad a 66. Muchos terroristas fueron legalmente detenidos, y fue entonces cuando el bueno de Pérez Esquivel se sumó (junto a Madres de Plaza de Mayo) a la gran campaña de presión que le terminó arrancando al presidente Fernando De la Rúa una serie de indultos que liberaron a los terroristas. A la sazón, Adolfo publicaba una “carta abierta” donde expresaba su “preocupación” por los “presos de La Tablada” y le pedía en consecuencia a De la Rúa “coraje” para dejarlos en libertad.[4] Traducido: expresaba su malestar por ver a terroristas de izquierda tras las rejas y pedía impunidad.

En efecto, Pérez Esquivel había hecho amistad mucho tiempo antes con los terroristas del MTP, cuando aquél era columnista estrella de la revista “Entre Todos”, publicación que tal como ha mostrado el historiador Sebastián Miranda en Los secretos de La Tablada fue la base en torno a la que se organizaron los miembros del futuro grupo terrorista.

Entre Todos” comenzó a publicarse en noviembre de 1984. Su staff estaba abarrotado de miembros de organizaciones terroristas ya desactivadas, como Manuel Gaggero (ERP), Pablo Ramos (Montoneros), Julio César Urien (Montoneros), Hernán Invernizzi (ERP), Hilda Nava de Cuesta (ERP), Rubén Dri (FAP y Montoneros), entre otros. El propio jerarca del ERP y posteriormente líder del MTP, Enrique Gorriarán Merlo, confesará en sus Memorias que él también estaba detrás de la revista, aunque no figurara su nombre por prudencia.

El hecho fue que algunos años más tarde, muchos integrantes de “Entre Todos” irrumpirían armados hasta los dientes y a los tiros en el Regimiento de Infantería Mecanizado 3 de La Tablada. Entre ellos, nada menos que el mismísimo director de la revista Carlos Burgos, el fraile Antonio Puigjané, Pablo Ramos, Francisco Provenzano, Enrique Gorriarán Merlo, Roberto Felicetti, entre otros.

¿Qué hacía el “derechohumanista” Pérez Esquivel escribiendo para “Entre Todos”? ¿Por qué jamás pidió por las víctimas que dejó la balacera del MTP? ¿Por qué, en cambio, pidió por la impunidad de los asesinos? Muy simple: porque los Derechos Humanos son, para Pérez Esquivel, un instrumento ideológico y nada más que eso.

Los soldados dormían cuando los terroristas ingresaron a los tiros. En la imagen, desconcertados, aquellos se escapan del fuego enemigo.

El otro caso digno de destacar es más reciente. En el año 2012, la organización peruana MOVADEF, integrada en gran parte por personas condenadas por terrorismo en Perú, cuyo objetivo es conseguir una amnistía para el líder de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, y para los terroristas que hoy están encarcelados, publicó videos y fotos donde se veía a sus miembros compartir una amistosa reunión con un sonriente Pérez Esquivel.

Diego Rayme, director de MOVADEF filial Argentina, quien además estuvo cinco años preso en Perú por delitos de terrorismo, brindó pocos días después una conferencia de prensa en la que aseveró: “Mientras en Perú te dicen terrorista, acá (en Argentina) los compañeros te dicen ‘luchador social’. Acá los compañeros te atienden. Acá Madres de Plaza de Mayo te abre las puertas. Acá Pérez Esquivel te firma un documento de apoyo”. Rayme se refería, en concreto, a la “carta abierta” que aquél envió al entonces presidente Humala expresándole “preocupación” por los “presos políticos” de su país.[5]Exactamente el mismo modus operandi que llevó adelante para con De la Rúa y los terroristas del MTP.

Lo curioso es que Pérez Esquivel defina como “presos políticos” a aquellos que integraron una organización que acabó con la vida de más de 25mil peruanos. Sobre las víctimas de Sendero Luminoso, contrariamente, no dijo ni una palabra. Claro, éstas no eran presumiblemente de izquierda.

Adolfo Pérez Esquivel visitando a terroristas de MOVADEF

Los varios fajos de dólares y euros que un grupito de delincuentes le robó a Pérez Esquivel hace apenas algunas horas probablemente fueron obtenidos con arreglo al curro de los Derechos Humanos, que tan jugosas regalías deja. En efecto, a Adolfo no se le conoce otro trabajo que no sea el de militar políticamente en defensa de los delincuentes, a cambio de lo cual es muy bien financiado.

Que hoy los delincuentes perjudiquen a este profesional de la defensa de los delincuentes solo puede interpretarse en un sentido: en el sentido de que la Justicia todavía existe.

NOTAS:
[1] https://mundo.sputniknews.com/americalatina/201611261065131910-fidel-perez-esquivel/
[2] https://www.telesurtv.net/news/Perez-Esquivel-Fidel-sigue-iluminando-el-camino-de-los-pueblos-20161126-0022.html
[3] En este enlace se reproduce la publicación de Pérez Esquivel: http://leyendonoticias.com/mensaje-perez-esquivel/1379
[4] Ver Diario Página/12, 28 de diciembre de 2000.
[5] Ver https://www.youtube.com/watch?v=6iy8A3GzbIg
Fuente: http://fundacionlibre.org.ar/2017/09/16/perez-esquivel-y-algo-de-justicia-por-agustin-laje/
8Sep/170

Jones Huala

Facundo Jones Huala, el mapuche violento que le declaró la guerra a la Argentina y Chile

Nació en Bariloche. Tiene 31 años. Chile reclama su extradición para juzgarlo por terrorismo. Está libre y se oculta en campos tomados a Benetton. Lo defiende la abogada de Milagro Sala.

Yo no tengo nada que ver, cumpa, con lo que se dice de mí; yo soy una víctima del blanco”, dijo Facundo Jones Huala cuando atendió un llamado de Clarín a mediados del año pasado, mientras permanecía detenido en una cárcel destemplada de Esquel. Había caído preso por ocupar tierras de Benetton en Chubut y esperaba que se definieran dos cosas: el proceso por la toma de esos campos y un pedido de extradición del Gobierno chileno, que lo acusa de terrorismo, tenencia de arma de fuego, incendio de propiedad con habitantes adentro y violación de la ley de extranjería.

Se definió todo a favor del mapuche: el juez federal de Esquel, Guillermo Otranto, le dictó la falta de mérito por la toma de tierras y declaró nulo el pedido de Chile. Sostuvo que el arresto de Jones Huala había sido irregular y ordenó liberarlo. El gobernador de Chubut, Mario Das Neves, que considera a Jones Huala un guerrillero, pidió el juicio político del magistrado. El mapuche de vincha y poncho, en tanto, salió a la calle, enfrentó a la prensa y dijo: “Vamos a defender nuestras tierras de las mineras, petroleras e hidroeléctricas y vamos a expulsar a todos los terratenientes que nos mantuvieron en la miseria durante años. Del alambre para adentro solo habrá justicia ancestral”. Lo acompañaba su abogada, Elizabeth Gómez Alcorta, quien también asiste a la líder del movimiento Tupac Amaru, Milagro Sala, presa desde hace un año en Jujuy.

Fuentes de Cancillería aseguran que por el rechazo de la extradición, apelado y ahora bajo análisis en la Corte Suprema, hubo quejas de la diplomacia trasandina. Otro dato: desde la Secretaría de Seguridad Interior, que comanda Gerardo Millman, ya habían aconsejado que enviaran al mapuche a Chile para que fuera juzgado porque intuían que si el verano llegaba con Jones Huala entre la estepa y las montañas podía venirse algo pesado. Y fue lo que pasó.

El weichafé Jones Huala tiene mirada de águila. Nació en Bariloche en 1986. Es hijo de un granjero inglés y una activista indígena. Fue educado sobre la idea del despojo, sobre el concepto del aborigen desterrado que debe luchar para recuperar los territorios que les fueron quitados a sus ancestros. Se considera a sí mismo un weichafé (Guerrero) y sus enemigos, dice, son los huincas (blancos) capitalistas. Algunos lo definen como un anarquista. Pero el grueso del colectivo mapuche, que habita las provincias de Neuquén, Chubut y Río Negro, ha manifestado en varias oportunidades que no comulga con sus métodos de acción y reclamo.

Según publicaciones indígenas, llegó a Chille por primera vez en busca de medicina tradicional. Estaba siendo tratado por una machi (curandera) cuando le declaró una “guerra de fuego” a la Argentina y Chile. Acto seguido, fundó la agrupación Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), una fracción que promueve la lucha armada para forjar una nación mapuche en la Patagonia.

Es el argentino acusado de incendiar estancias y bosques en Chile, además episodios similares en nuestro país Tenía pedido internacional de captura por fugarse mientras cumplía una condena Estaba en un campo tomado en Leleque Está alojado en una comisaría de Esquel feldman Facundo Jones Huala capturaron al activista mapuche argentino acusado de incendiar estancias y bosques sospechoso de ataques incendiarios

En 2013, comenzó su historia de fugas. Escapó de la casa donde cumplía arresto domiciliario tras ser condenado por haber incendiado una estancia en Valdivia. Se dice que después de intentar prender fuego a un carabinero, cruzó los Andes a pie y recaló en la Argentina, en una zona de ríos y montañas que mueren en la estepa deshabitada. Al poco tiempo, los RAM empezaron con sus ataques.

A través de comunicados en redes sociales, otro de sus campos de acción ideológica, la agrupación RAM se ha adjudicado casi todos los hechos por los que enfrentan denuncias en la Justicia.

Tirales nafta hasta dos metros de distancia. Que no les llegue el fuego pero que se asusten tanto que no se atrevan a denunciarnos”. Esa fue la orden que Jones Huala dio hace dos años a uno de sus cómplices la noche en que quemaron el refugio Neumeyer, en el Parque Nacional Nahuel Huapi. Los dos hombres a los que querían asustar eran empleados del lugar y los dejaron atados a los árboles. También quemaron maquinaria vial. Sostenían que toda esa tierra les correspondía.

Las incursiones violentas siguieron en las estancias de la Compañía de Tierras Sud Argentino Limitado, propiedad de Benetton. Los RAM enfrentan denuncias de todo tipo por provocar más de una decena de incendios, robar ganado y atentar con armas de fuego contra empleados -mapuches, a la sazón- de la misma empresa. También atacaron maquinaria perteneciente al amigo del presidente Macri en El Bolsón, el magnate Joe Lewis. Y se investiga el hallazgo de un cinturón con explosivos cerca de una represa de la zona.

Pero, sin discriminación alguna, acometieron también contra civiles comunes y corrientes, trabajadores sorprendidos en medio de la inmensidad inhóspita. En diciembre de 2014, en medio de la noche cerrada, tres encapuchados dotados con bombas molotov frenaron un camión que venía por la ruta 40, hicieron bajar al chofer Luis Rastellini y prendieron fuego el vehículo. Otro camión que venía detrás, logró pegar la vuelta y escapar mientras le tiraban con las bombas incendiarias. Rastellini tuvo que ser atendido por los golpes que le dieron. Tiempo después, señaló que los agresores se manifestaron como pertenecientes a “Resistencia Mapuche”.

El 3 de octubre de 2015, cinco encapuchados entraron rompiendo las ventanas a la casa de un puestero de una de las estancias de Benetton. El hombre descansaba junto a su esposa y sus tres hijos. Los amenazaron con armas de fuego y al empleado le pidieron que saliera de la casa. Lo hicieron caminar hasta un río helado y lo obligaron a meterse al agua durante horas, mientras le disparaban cerca. Robaron celulares, rompieron el equipo de VHF que utilizaba la víctima para comunicarse y destruyeron las cubiertas de su vehículo, para que no pudiera pedir ayuda.

En noviembre pasado, tres hombres armados irrumpieron de madrugada en las instalaciones de una empresa productora de frutillas. Los atendió un sereno, a quien le pidieron que se vaya “o lo matamos”. Le dijeron que iban a destruir los galpones porque esa actividad estaba contaminando la tierra y se identificaron como “Resistencia contra la contaminación”. Quemaron por completo un galpón con maquinaria agrícola. El dueño de la firma, Luis Loncón, apellido mapuche también, está convencido de que en ese grupo estaba Jones Huala.

Fuentes del ministerio de seguridad explicaron a Clarín que tienen probado que los RAM reciben financiamiento internacional a través de fundaciones y ONG’s. Afirman que durante el kirchnerismo, el ex titular de la AFI, Oscar Parrili -oriundo de San Martín de los Andes-, les habría proporcionado respaldo político y económico a este tipo de agrupaciones. Y que recibieron millones de pesos a través del Instituto de Asuntos Indígenas e incluso de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Todo eso se cortó con el cambio de Gobierno y esa sería una de las razones por las que recrudecieron los actos vandálicos este verano. También les preocupa un supuesto vínculo con ex milicianos kurdos, que ingresaron legalmente al país desde Europa y se reunieron con ellos en el Sur. “Lo tenemos chequeado: uno de esos kurdos tiene ciudadanía alemana, pasó por la facultad de ciencias exactas de la UBA, donde realizó proclamas de lucha armada. De la misma manera, se secuestró en poder de Huala, cuando fue detenido, material vinculado al grupo ETA, panfletos y manuales de acción”, explica un funcionario de Ministerio de Seguridad.

El kurdo con pasaporte alemán visitó a Jones Huala en la cárcel de Esquel en junio del año pasado, cuando sucedió un hecho inédito en la historia penitenciaria argentina. Estando preso, Huala pidió autorización para realizar un ritual mapuche en el patio carcelario. La celebración se llama We Tripantu. Es la fiesta del solsticio de invierno austral. Se trata de una noche sagrada en la que se abona la tierra con ofrendas y cantos a la espera de un buen año. Huala consiguió que 80 personas, incluso munidas de cuchillos que se levantaron al cielo, entraran al penal para llevar adelante el ritual que él mismo presidió, ante la mirada atónita de las autoridades.

La ocupación Tras recuperar la libertad, Jones Huala se refugió en otro territorio tomado por su clan a Benetton en la zona de Colonia Cushamen (ver aparte). Tierra de viento y álamos. La ocupación lleva más de 15 meses. El mismo gobernador Das Neves, que denunció al grupo por sedición, afirma que desde allí los RAM organizan sus incursiones. “¿Cómo puede ser que un tipo diga después de ser liberado, ‘Si quieren sangre va a haber sangre’?”, se pregunta Das Neves. “Hay que proteger a la gente, a los trabajadores, ya pedimos que echen al juez que liberó a este tipo, que es un guerrillero”, afirma el gobernador, que viene de semanas calientes. Después de presionar y presionar, hace diez días, consiguió que el mismo juez Otranto emitiera la orden de desalojo del corte prolongado que los RAM mantenían sobre las vías del Viejo Expreso Patagónico, la famosa Trochita. Impedían que las formaciones pudieran llegar hasta los talleres donde, con frecuencia, deben ser reparadas por su antigüedad. Perjudicaban desde este modo a miles de trabajadores mapuches que dependen del funcionamiento turístico del tren.

El desalojo terminó con palazos, piedras y balas de goma. La Iglesia y Amnistía repudiaron los hechos. En redes sociales, se difundió como una violenta represión de la policía de Chubut contra inocentes indígenas. Circularon imágenes confusas y audios difundidos por whatssap en los que militantes mapuches decían que la policía golpeaba a mujeres y niños. Un diputado kirchnerista llegó a difundir fotos falsas de una represión cometida en Chile.

Desde la Secretaría de Seguridad afirman que la policía de Chubut avanzó sin armas de fuego y que los que abrieron fuego fueron los mismo manifestantes. “Están armados”, insisten. El saldo fue de tres activistas detenidos, tres gendarmes heridos y una agente de la policía de Chubut con conmoción cerebral. Los detenidos fueron identificados como Ricardo Antihuel, Ariel Mariota Garzi y Nicolás Hala, pertenecientes al RAM Jones Huala. Conducían un automóvil que encerró a un móvil de Gendarmería que circulaba sobre la ruta 40. Mostraban su temeridad, su capacidad de reacción cuando algo se les viene encima. Y que están dispuestos a pelear todavía más. Jones Huala, desde entonces, no ha vuelto a aparecer. Pero en la Cordillera casi todos saben que más temprano que tarde intentará hacer oír su grito de lucha una vez más.