A Decir Verdad Espacio de reflexión histórica y política

13abr/150

Presentación libro

Bergallo

11abr/157

Carta abierta al Papa Francisco

Por Alfredo Leuco.

No soy quien para darle consejos a nadie y mucho menos a usted a quien considero el argentino mas importante y valioso de todos los tiempos. Alguna vez escribí una columna diciendo que usted tenía lo mejor de cada uno de los mejores argentinos. No soy creyente pero admiro a los creyentes. Y creo en usted y en los valores que predica. En su austeridad franciscana, en su defensa de los más débiles y los mas pobres, en vivir como se piensa, en su apuesta a construir la paz en el mundo y el ecumenismo fraternal de las religiones. Permitame Papa Francisco que le cuente lo que pienso de usted para que sepa desde que lugar me atrevo a expresarle una disidencia, con todo respeto.  Creo que nadie hizo tanto por abrir la iglesia a la vida cotidiana, por condenar a los corruptos y perdonar a los pecadores, por aplicar eso de a Dios rogando y con el mazo dando a los curas violadores y a los colaboradores de las dictaduras. Me gustó llamarlo el Papa celeste y blanco. El Papa nuestro que está en el Vaticano, como rezando una plegaria laica.

Usted confiesa que es un pecador.  Reconoce que no es Dios y por lo tanto no es perfecto. Eso me da coraje como para expresarle mi humilde disidencia con la decisión de recibir por quinta vez a Cristina Fernández de Kirchner. Soy periodista, busco la verdad aunque nunca la encuentre del todo y mi misión en la vida es contar lo que pasa o lo que creo que pasa y lo que pienso de las cosas. Sabrá usted disculpar semejante atrevimiento. Pero aquí abajo, en el fin del mundo y con los pies sobre la tierra, le cuento que una gran porción de los argentinos está molesta, disgustada o desilusionada con la nueva cita que le dió a Cristina para el 7 de junio. 

Insisto, usted tiene todo el derecho a hacer lo que considere correcto y dialogar con quien le plazca. Otra vez, yo no soy nadie. Pero mi trabajo tiene siempre la obligación de la mirada crítica, de ser abogado del hombre común y fiscal del poder. Creo, como dice el Talmud, que nuestra tarea es acomodar a los incómodos e incomodar a los cómodos. Usted es un gran combatiente contra la hipocresía y yo no quiero ser hipócrita y menos con usted. 

Mucha gente, tal vez una mayoría de compatriotas, piensa que usted está por cometer un error. Que está devaluando su propia palabra que vale oro. Usted dijo que no iba a recibir a ningún político mas hasta después de las elecciones y que se había sentido usado por la política argentina. Algunos amigos que lo han visitado me contaron que en confianza, usted hizo clara referencia a dos momentos. Cuando Martin Insaurralde y El Cuervo Larroque abusaron de su confianza y lo utilizaron para hacer propaganda electoral. Uno directamente hizo su afiche de campaña con la foto y el otro puso en sus manos una camiseta de La Cámpora, una de las organizaciones mas dogmáticas y agresivas del cristinismo y no del cristianismo.  Por eso no se entiende el motivo que usted tiene para faltar a su palabra y abrirle las puertas de su casa  por quinta vez a la candidata Cristina. Ella será candidata a gobernadora o a diputada y si no es asi,  será la que lleve de la mano por todo el país a los candidatos de su partido. Ella es una mujer poderosa desde todo punto de vista y mostrarse a su lado es una ayuda muy grande que se suma a la utilización del aparato del estado en beneficio propio que hacen los Kirchner. 

Pemitame que le diga admirado Papa Francisco: Usted reclama manos limpias, uñas cortas y etica para la función pública y este gobierno es el mas corrupto de la historia argentina. Usted habla de ayudar a los pobres y este gobierno dejó de medir la pobreza. Usted fomenta el camino del encuentro y el diálogo y este gobierno instaló el odio. Usted nos reclama abrir nuestros corazones y este gobierno es el que lo espió a usted a traves de Antonio Stiuso, según contó su amigo Gustavo Vera. Ni que hablar de la calificación de ” montaje de Hollywood” que hizo Cristina del Estado Islámico que está cometiendo un genocidio en cuotas con el pueblo cristiano.

Me gustaría que sepa, Papa Francisco, que la mayoría de los argentinos según todas las encuestas, creen que el ciclo de Cristina tiene fecha de vencimiento y tal como dice la Constitución, debe terminar su mandato en orden y en paz. La foto que ella exibirá con usted no ayuda a los que quieren alternancia democrática y mas república. No respalda a los que denuncian como usted mismo lo hizo, que aquí en este país se fabrica droga y el gobierno mira para otro lado o no hace lo necesario para extirpar ese cáncer social.

Me gustó mucho la columna y la idea rectora de Mariano Obarrio. Hubiera sido una genialidad de su parte invitar a Cristina y a todos los candidatos a presidente. Sería una señal de convivencia pacífica que ayude a los argentinos que queremos cerrar las heridas que el kirchnerismo abrió en nuestra comunidad. ¿Se imagina esa foto? Cristina, Macri o Sanz, Scioli o Randazzo, Sergio Massa, Margarita Stolbizer, entre otros y usted como un mensaje de que se puede pensar distinto pero tirar todos para el mismo lado de la patria. Es una oportunidad perdida que esto no se haga. Es una piedra en el camino de la reconciliación que usted la reciba una vez mas a ella sola y por quinta vez. ¿No es suficiente? 

Otra vez le pido mil disculpas por mi atrevimiento. Le juro que lo hago con la mejor de las intenciones. Quiero preservar su figura que alumbra una sociedad mejor. Nosotros rezamos por usted y cuidamos a Cristina, pero usted tambíen rece por nosotros y cuide un poco a todo los ciudadanos de este país que tanto lo aman.

Papa Francisco, se lo digo de todo corazón. Le mando el mejor de los abrazos y mis mejores deseos. Usted siempre apostó a la sana rebeldía y no al silencio cómplice ni obsecuente. Usted nos pidió que hiciéramos lío y en eso estoy. Haciendo lío que para un periodistas es decir la verdad y nada mas que la verdad. Si juro.

Fuente; Le doy mi palabra

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8abr/152

Las herencias K

Por Alejandra Torres*

Más allá del resultado de las elecciones de octubre, estamos ante el fin de un ciclo. El próximo gobierno nacional tendrá la difícil tarea de revertir una situación económica signada por la alta inflación, el estancamiento productivo y el deterioro en el empleo.

Será necesario revisar varias de las medidas implementadas durante los últimos años, entre ellas el cepo cambiario, la reforma del Banco Central, las relaciones internacionales y una profunda reforma del Estado con el objetivo de replantear las prioridades de gasto público y el nivel de los impuestos.

Sin duda, se trata de temas muy complejos. Pero lamentablemente no son los únicos, ni los más importantes, ni los más difíciles de resolver.

Estoy convencida de que el legado más negativo que recibirá el próximo gobierno es la cultura de la dádiva que se ha instalado profundamente dentro de nuestra sociedad.

Una de sus facetas –tal vez la más comentada y visible– es la de haber inculcado entre las familias más pobres la convicción de que su subsistencia depende de su sometimiento al asistencialismo clientelar.

Años de políticas sociales mal diseñadas e instrumentadas le han cercenado a la gente la posibilidad de que, sobre la base de trabajo, estudio y esfuerzo, tenga la posibilidad de construir un camino de ascenso social.

Pero menos asumida, aunque más dañina, es la profunda penetración de la cultura de la dádiva entre estratos medios y altos de la sociedad.

Esto se manifiesta en la ferviente aspiración por obtener un empleo público, ante la percepción de que en el Estado se puede lograr un mejor salario por mucho menor esfuerzo y con la tranquilidad adormecedora de disfrutar de estabilidad laboral extrema. También, en la resistencia a pagar tarifas que permitan financiar la provisión de los servicios públicos.

Es paradójico que el fenómeno sea más intenso en las aéreas geográficas donde viven las personas de más alto poder adquisitivo.

La reconstrucción

Esta visión de que todos pueden sacar del Estado sin considerar de dónde se obtendrán los recursos para sostenerlo se asume de varias maneras. Por ejemplo: cuando se cree que es posible acceder a una jubilación sin haber hecho aportes o cuando no se toma conciencia de que cada partido de Fútbol para Todos, cada avión que despega de Aerolíneas Argentinas, cada ramal ferroviario que se reinaugura demandan recursos que alguien tiene que generar.

También entre los empresarios se extiende la cultura de la dádiva, pues cada vez más su éxito depende de las vinculaciones espurias con el Estado que de la capacidad para producir competitivamente en función de innovaciones e inversiones.

Sin dudas será muy difícil la tarea que deberá afrontar el próximo gobierno que elijan los argentinos. No sólo porque tendrá que desplegar una inteligente estrategia de reformas económicas para salir de la estanflación e impulsar transformaciones políticas que permitan sustituir la intolerancia y la prepotencia por el diálogo y el consenso.

Aún más difícil e importante será reconstruir la cultura del trabajo. Que el ingreso a un puesto público sea por mérito y no por contactos y sometido a condiciones similares a las del sector privado; que se asuma que todo beneficio tiene un costo; que se entienda que hay derechos pero también obligaciones, y que se generen las condiciones para que todos tengan la oportunidad de ser gestores de su progreso a partir del trabajo, la educación y el esfuerzo.

*Directora ejecutiva de Idesa

Fuente: La Voz del Interior

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5abr/152

“Los pesticidas matan menos que un analgésico”

Por Leticia Costa Delgado.

"Comer sin miedo" es el título de su libro publicado por el bioquímico español José Miguel Mulet, cuya edición en la región motivó a El País a mantener una charla con quien no tiene pruritos en sostener que los transgénicos sí son buenos, los pesticidas no son dañinos, la agricultura ecológica no es más sana que la industrial y que el ganado que crece con hormonas no es más saludable que el que vive a campo abierto.

La forma de fundamentar estas afirmaciones, la formación que lo respalda y la sorpresa que genera al defender su posición con ahínco, están detrás de los cinco millones de resultados de búsqueda que su nombre arroja en Google.

Profesor titular de biotecnología, experto en bioquímica y biología molecular en la Universidad Politécnica de Valencia, publicó en 2011 el libro "Productos naturales, vaya timo" y su popularidad motivaron a la editorial Destino (Grupo Planeta) a proponerle, en 2013, "Comer sin miedo", que vendió más de 10.000 copias y fue editado luego en Colombia y México, generando tanto detractores como partidarios.

Consultado por El País sobre qué miedos considera son infundados, Mulet se refirió a los alimentos que usan químicos en su producción y dijo que es falso que sean menos sanos. "La gente compra comida orgánica porque cree que es mejor para la salud y para el medio ambiente, pero ninguna de estas dos afirmaciones es cierta", enfatizó. "Todos los estudios demuestran que nutricionalmente es igual".

Comida orgánica, precisó, es aquella que se produce en base a un reglamento (en Uruguay está reglamentada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca) que exige que todo lo que se le ponga al cultivo sea natural. La gente se piensa que porque le compra directamente al productor ya es ecológico pero no es así".

Desde su óptica, no tiene sentido evitar comer la cáscara de una fruta porque podría acumular químicos . "No es verdad que nos estemos intoxicando. Ningún agricultor quiere tratar la fruta porque sí; para él es caro y trabajoso. Si lo hace es porque no tiene más remedio, por las plagas", señaló.

"Entonces, utiliza los que le marca la ley, que es muy estricta y solo autoriza los que no ocasionan problema para la salud. Además, deja ponerlos en franjas de tiempo, como mucho un mes antes de cosechar", aseguró Mulet, quien dirige el máster de Biotecnología Molecular y Celular de Plantas en la Universidad de Valencia (UPV) y es investigador del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas de la UPV y el consejo de investigaciones español.

En relación a la calidad de los productos cosechados al aire libre y no en cámara, respondió que lucen mejores pero eso no los hace más sanos.

"Si el señor que va a la feria recogió el tomate el día antes posiblemente esté más bueno, porque en la mayoría de los supermercados maduran en cámara para poder distribuirlos, pero nutricionalmente son iguales", asegura y va más allá: "en esas ferias hay menos control sanitario y es más fácil que haya algún accidente. Si en una feria detienen a alguien con algún producto contaminado al día siguiente puede estar en otra y nadie se entera".

Transgénicos.

La Intendencia de Montevideo incorporó el año pasado a su digesto una norma que obliga a identificar los alimentos que genéticamente modificados. La medida se adoptó por "razones de salud, económicas, ambientales, religiosas y éticas".

Sin embargo, Mulet los defiende y asegura que son los alimentos más controlados que existen. "Antes de salir al campo, un transgénico tiene que superar más controles que cualquier otro alimento en la historia de la humanidad. Los ambientalistas dicen ha pasado poco tiempo y aún no sabemos su efecto. No es cierto, sí que lo sabemos", enfatiza.

Uno de los trabajos sobre los que se basa fue realizado en Estados Unidos y comparó la salud del ganado desde 1980, cuando no había granos genéticamente modificados, hasta la actualidad en donde prácticamente todo el forraje que reciben proviene de soja y maíz transgénico.

El resultado, asegura el científico español, fue que no hubo ningún impacto en salud ni en medio ambiente. "El ganado estaba exactamente igual cuando comía tradicional que cuando come transgénico. No tenemos ningún estudio tan completo en ningún otro alimento", subrayó y agregó que si los transgénicos usan menos fertilizantes y pesticidas ayudan a evitar la contaminación.

Consultado acerca de las agrupaciones ecologistas que aseguran que en Argentina la producción de amplias zonas de soja transgénica aumentó los casos de cáncer de tiroides, Mulet respondió que no ha visto ningún estudio científico que lo demuestre.

Por el contrario, defendió el glifosato, el principal herbicida que se utiliza en las plantaciones. Según Mulet, es menos tóxico que un analgésico.

"Existe un índice de toxicidad, el IC50, que es la cantidad que tenés que darle a 50 ratones para que 25 se mueran y 25 queden tocados. Bueno, el IC50 del glifosato es menor que el de la cafeína o un analgésico. O sea le harías más mal dándole un analgésico que glifosato, tiene una toxicidad muy baja, por eso se usa", subrayó.

La semana pasada la Organización Mundial de la Salud lo calificó entre otros cuatro pesticidas como "posibles" o "probables" cancerígeno, aunque las "pruebas son limitadas".

Para Mulet, si fuera tóxico haría tiempo que no se utilizaría porque los agricultores no quieren contaminarse.

Por último, el científico español enfatizó que agricultura nunca es sinónimo de ecología. "Si querés que en un campo haya biodiversidad lo que tenés que hacer es no sembrar. Porque desde el momento en que sacás la azada y arrancas toda la maleza, arrancás toda la diversidad del terreno.

"Todo ha sido domesticado"

Para José Miguel Mulet, los consumidores olvidan que todo lo que el hombre domesticó lo modificó, desde las verduras hasta los animales. "Todas las razas de perros vienen de los lobos y la mayoría son del siglo XIX o XX, son recientes. En la Edad Media no había pastores alemanes, porque no existían", remarcó. Para él, el mismo razonamiento vale para el maíz, la soja, o el tomate. "Que sean genéticamente modificadas simplemente es ir un paso más allá de lo que estábamos haciendo hasta ahora", consideró. Por otra parte, dijo que cuestionar los conservantes es criticar algo que también se hace desde tiempos inmemoriales, solo que antes se hacía con procesos artesanales y ahora se conocen las técnicas. "Decir ahora que no queremos conservantes la verdad es que llega un poco tarde", ironizó. En la misma línea, hay colorantes desde el azafrán, en el siglo XVI.

"La homeopatía es la azúcar más cara".

Recientemente fue editado en España el último libro de José Miguel Mulet, bioquímico español controversial por sus posturas a favor de la agricultura industrial. Se titula "Medicina sin engaños" y en él cuestiona duramente a la homeopatía, la acupuntura, la medicina tradicional china y todas las disciplinas que se conocen como alternativas. En cuanto a la homeopatía, consideró que "es el azúcar más caro del mundo". Consultado sobre el por qué, respondió: "Es

muy fácil: cuando un tratamiento es válido quiere decir que ha pasado pruebas, está comprobado para qué sirve y para qué no sirve. Curiosamente, todo lo que no ha superado esos controles y no tenemos evidencia científica de que funcione le llamamos medicina alternativa". Para él esto es así más allá de los casos puntuales que puedan asegurar que tuvieron mejorías. "Mi abuela rezaba el rosario cuando le dolía la cabeza y aseguraba que eso la curaba, pero yo no puedo decir que eso de resultado", objetó, y dijo que para él, lo milenario no le da garantías porque hace miles de años la gente se moría por una infección de oídos, paperas o sarampión y la medicina occidental encontró cómo superarlas.

Fuente: Diario El País de Montevideo

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24mar/151

La mala costumbre de homenajear asesinos en Argentina

Por David Rey.

“Para seguir hablando con vos de este tema necesito autorización de mi supervisor”, fueron las palabras de Jorge Daniel Agusto, director del IPEM 289 –“Dr. Ramón Pico”, colegio secundario de la ciudad de Oliva, en la provincia de Córdoba. Quien subscribe simplemente lo llamó para saber por qué ese establecimiento educativo rendía homenaje, mediante placa, al terrorista del ERP Mario Eugenio Pettigiani.

En efecto, la institución señalada, desde el año 2008 conserva una placa en la pared para “recordar” a “Quico”. Y que dice:“Nuestros sueños florecerán en tu nombre y en la memoria de tu generoso ejemplo”. Una bazofia, pues. Sobre todo si tenemos en cuenta que el mentado Mario Eugenio Pettigiani, mientras que realizaba el Servicio Militar, en el año 1974, también formaba parte de la organización guerrillera Ejército Revolucionario del Pueblo. Sobre todo si pensamos que fue el que permitió el ingreso del ERP, en Agosto de ese año, a la Fábrica Militar de Villa María. Sobre todo si por culpa suya fue posible otra de las tantas masacres terroristas, con el consiguiente secuestro del Coronel Argentino del Valle Larrabure, quien se entregó “para que dejen de matar”. Y sobre todo si sabemos que el simpático “Quico” le disparó a su compañero de guardia (su amigo), Daniel Fernández, dos tiros en la cabeza y uno en el pecho, conminándolo a 28 años de cuadriplejia.

No obstante, el señor Agusto ha sido amable conmigo (fuerza es decirlo). Me atendió el teléfono y me dispensó su tiempo para que yo pueda realizar mi trabajo. Pero todo su palabrerío se reduce a un balbuceo escurridizo. Es francamente imposible entrevistar a una persona que dice, por un lado, que la placa en conmemoración a un homicida está puesta para “olvidar el pasado” y por el otro dice que es para“mantenerlo presente”. Mucho más no se le puede preguntar. Es imposible entrevistar a alguien que venera a un terrorista. Me hubiera gustado preguntarle qué le diría a los familiares de Larrabure, Fernández y otros tantos más… pero, honestamente… ¿qué iba a ganar con ello? Simple: seguir insultando a esas familias que hoy no son recordadas en los colegios ni en ningún otro lugar. Los rufianes que asesinaron a sus familiares, homenajeados cual héroes y cuál víctimas. Yo no quiero participar de un insulto superior a ése, por favor.

“Pero tienen la placa tapada con una tela”, me dijo quien sacó la foto aquí consignada. “Yo tuve que destapar para ver”. También entrevistado por teléfono, el doctor Mariano Ludueña, me dice: ”En Oliva se sabe mucho de ese tema. Pero todo el mundo habla de puertas para adentro”. Nadie se anima. Eso es lo que han conseguido con tanta hipocresía: que la gente tenga miedo de contar la verdad. Y peor: que sientan vergüenza de “tener” la verdad. Pero, a pesar de todo, ésta gente al menos no balbucea cuando encuentra en quién confiar. En contraste con los que hoy no temen y que han aprendido a “tapar” la vergüenza… pero que no pueden hilar una sola frase coherente, y que sencillamente no tienen en qué confiar más que en una ilusión vaga y mentirosa.

Sería facilista de nuestra parte, no obstante, “agarrárnoslas” solamente con el director o la comisión directiva del IPEM 289 por semejante falta de respeto y consideración para con las víctimas del terror. Claramente, si el mismo director no puede responder a una pregunta por falta de “autorización”, queda al descubierto el clima antidemocrático que rige la estructura institucional de nuestro país. Pongámonos en el lugar del director, por ejemplo, y hagamos de cuenta que nos oponemos a la “ucase” de rendir homenaje a un terrorista; no debería resultarnos sorprendente la olímpica patada en el trasero que recibiría por parte de sus “superiores”, como él mismo los ha ponderado en la entrevista. Es, pues, la forma más compasiva que tenemos para comprender la situación.

Lo cierto es que hace tiempo ya que está de moda ponerles nombres de terroristas o pro terroristas a instituciones preferentemente relacionadas con el ámbito educativo. Lo celebran – la película siempre es la misma – como a un “logro” más que se consigue en pos de seguir apedreando a un Goliat imponderable aunque ficticio. Muchos hay que, sin embargo, tienen razones reales para celebrarlo, como es el caso del hermano del aquí referido Pettigiani, quien habría cobrado la jugosa suma de 250 mil dólares, en concepto de indemnización, y que gracias a lo mismo tiene la suerte de vivir holgadamente en Europa.

372 días pasó el Coronel Argentino del Valle Larrabure en una de las “cárceles del pueblo” (dos en realidad; muy poco tiempo en la primera – donde habría recibido un buen trato –, y todo el resto en una celda de un metro y medio por un metro, donde fue salvajemente torturado para finalmente ser asesinado por sus captores). Desde allí rogaba a su familia que no odiara a sus captores y que aprendieran a perdonarlos; desde allí escribía poesías y resolvía problemas matemáticos para matar tanto tiempo muerto; desde allí entonó las estrofas del himno nacional argentino, como un último suspiro de lucha, antes de caer muerto por el maltrato recibido. Señales de haber sido torturado con picana eléctrica consignan los peritajes; los terroristas querían obtener información, querían aprender de la ciencia de Larrabure (fue subdirector de la Fábrica de Pólvora y Explosivos de la Fábrica Militar de Villa María, Córdoba).

Y hoy los padres de los alumnos, calladamente, tienen que soportar que sus hijos asistan a un colegio que homenajea el nombre de la persona que hizo posible todo eso: Mario Eugenio Pettigiani. “En Oliva se saben muchas cosas, pero la gente habla de puertas para adentro”. En Argentina hay dos clases de personas: las que callan, y que esperan el advenimiento insobornable de la Justicia; y los que parlotean fétidamente todos los días de su vida, y por la sencilla razón de pretender “tapar” la vergüenza de ser cómplices de la peor injusticia que tiene lugar en nuestro país. Para unos, la Justicia es la esperanza que protegen “puertas adentro”; para otros, la horrible amenaza de la que – lo saben – no podrán seguir escapando durante mucho tiempo más.

Fuente: DAVIDREY.com.ar

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21mar/153

Populismo insostenible

Por Manuel Tagle (h)

"El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia, la predica de la envidia. Su virtud inherente: es la distribución igualitaria de la miseria". Winston Churchill.

El discurso reciente de la Presidenta en la apertura de sesiones ordinarias del congreso de la nación nos remonta, por analogía, a aquella reflexión memorable del estadista Británico, otorgándole actualidad a pesar del tiempo transcurrido. 
Fiel a sus convicciones ideológicas, la Presidenta demostró una vez más, falta de autocrítica y de honestidad conceptual.
En primera instancia, resaltó índices de desempeño económico superlativos, basados en estadísticas distorsionadas, que no se condicen con la realidad. En segundo lugar, ocultó y soslayó, las graves dificultades que su política viene generando y que la abruman en el final de su mandato
No dedicó ninguna mención a la inflación, ni a sus graves consecuencias. Tampoco mencionó el importante déficit fiscal, ocasionado por su administración, que representa ya el cinco por ciento del PBI, como tampoco, la preocupación por su financiamiento en un país en default y declarado en desacato durante su gestión.
Eludió referirse, asimismo, al gravísimo déficit energético, que le cuesta al país mas de 12.000 millones de dólares de egresos anuales, cuando al comienzo de "la era K", el país se auto abastecía. Ninguna mención sobre la descontrolada inseguridad y el narcotráfico. 
Tampoco aludió a las severas restricciones a las libertades económicas: representadas por la limitación para comprar divisas, ya sea para importar, viajar o atesorar. Nada dijo sobre las prohibiciones a las exportaciones. Omitió mencionar alguna estrategia para resolver la preocupante pobreza, superficialmente abordada con indignos subsidios. Por último, soslayó plantear soluciones crediticias para resolver la falta generalizada de obras de infraestructura, como también la insuficiencia de viviendas. 
A esta altura de los acontecimientos, la Presidenta, debería haber advertido la conveniencia de rectificar el rumbo de la política económica.
El estrepitoso fracaso económico en Venezuela, cuyas derivaciones afectan ahora también a las libertades civiles, debería despertar un elemental instinto de supervivencia, al poder imaginar cual será el futuro del país, de continuar emulando la política del gobierno Chavista.  
Por contraposición, podría imitar a países cuyos gobiernos son verdaderos ejemplos de evolución ideológica y conceptual, ya que supieron amalgamar sus antecedentes socialistas con el funcionamiento de economías de libre mercado. Privilegiaron el crecimiento económico, el progreso y el bienestar que merecen sus gobernados. 
En esa línea se encuentran Chile, Uruguay, Perú y últimamente Bolivia. Por idéntica razón, la poderosa economía de Brasil, también venía desenvolviéndose con eficiencia, tanto económica como socialmente, hasta que las inclinaciones demagógicas de su Presidenta Dilma Rousseff, generaron cierto desorden en las cuentas públicas e inflación, quitándole el ímpetu que llevaba, como también, la aprobación de la sociedad. Sin embargo, después de las elecciones, ha dado un giro auspicioso con el nombramiento en la cartera de economía, de un ortodoxo liberal, para recuperar la confianza y la senda del progreso. Iniciativa que comenzará a dar sus resultados, cuando se logren superar los cuestionamientos de corrupción en su gobierno, que hoy complican y opacan la gestión.
Muy distinto es el caso de Argentina, que en un acto de rebeldía intelectual, abrazó sostenidamente el populismo, que es la versión actualizada de aquel fracasado socialismo del siglo 21. Dicha corriente de pensamiento, se caracteriza en ilusionar a la sociedad en la inmediatez, generando grandes frustraciones en el mediano y largo plazo. 
Su mecánica consiste en distribuir "riqueza", a un ritmo más acelerado al que se la genera, mediante un gasto público desmedido con relación a los recursos. A medida que se consolida este circulo vicioso, se necesitan férreos controles, mediante recurrentes intervenciones del estado en el proceso económico, para sujetar los desequilibrios inflacionarios que comienzan a aparecer. En este contexto, los impulsos creativos del sector privado, como las inversiones, se repliegan, afectando el crecimiento y el desarrollo de la economía, realimentando ese proceso negativo. 
Sin embargo, toda política populista concluye cuando se terminan los recursos. El tiempo de supervivencia depende de la cuantía de los mismos y también, de la osadía e irresponsabilidad de los gobernantes para conseguirlos. 
Este gobierno, ha desarrollado habilidades superlativas en ese sentido. Recordemos en primer término, las desmedidas retenciones al sector agropecuario, la estatización de los fondos de las exAFJP y la libre emisión de moneda, lograda mediante la peligrosa modificación de la carta orgánica del Banco Central. Como así también, el discutible acuerdo con China, que según trascendidos, significa la entrega de recursos naturales y de negocios muy trascendentes, con idéntico objetivo, el de obtener recursos para financiar gastos desmedidos e intentar sostener por un tiempo más el modelo económico. 
Todo esto es una demostración elocuente, de la involución que viene sufriendo nuestro país en el terreno de las ideas. Pareciera que para los Argentinos, el tiempo se hubiera detenido. Aún no se ha comprendido, que las razones del asombroso progreso y desarrollo que exhiben los países ordenados y exitosos, responden a un común denominador, conformado por el celoso respeto a la Constitución, las instituciones de la República y la economía de libre mercado.
Fuente: La Voz del Interior
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14mar/151

UNA TARDE EN EL PAÍS DE LOS AYATOLLAHS…

Una carta: "No quiero luto por mí", por Pilar Rahola.

He tomado un respiro, he secado las lágrimas que no he podido evitar y, algo más serena, empiezo a escribir el artículo.
Acabo de leer la carta que la joven iraní Reihane Yabari escribió a su madre antes de ser colgada en la prisión de Rajaishahr. Tenía 26 años cuando fue ejecutada, después de pasar siete años en la cárcel acusada de matar al hombre que intentó violarla cuando tenía diecinueve. Era diseñadora de interiores, hija de la conocida actriz Shole Pakravan, cuyo desgarrador grito, "¡Han ahorcado a mi hija!", ha dado la vuelta al mundo.
En la carta, Reihane escribe: "Te digo desde lo más profundo de mi corazón que no quiero tener una tumba para que vayas a llorarme y sufrir. No quiero que vistas de luto por mí. Esfuérzate en olvidar mis días difíciles. Deja que el viento me lleve...". Y le pide a su madre que done sus órganos: "No quiero pudrirme bajo tierra. No quiero que mis ojos, ni mi joven corazón, se vuelvan polvo. Te ruego que tan pronto como sea ahorcada mi corazón, riñones, ojos, huesos y todo aquello que pueda ser trasplantado sea tomado de mi cuerpo y entregado como regalo a quien lo necesite. No quiero que el destinatario sepa mi nombre, ni que me compre un ramo de flores, ni que rece por mí...". Y después añade: "El mundo me permitió vivir durante 19 años. Aquella noche ominosa era yo la que debería haber sido asesinada. Mi cuerpo habría sido arrojado en algún rincón de la ciudad y, días después, la policía te habría llevado hasta la oficina del médico forense para identificar mi cadáver y comunicarte que había sido violada. Nunca habrían encontrado al asesino porque carecemos de su riqueza y poder. Luego habrías continuado tu vida sufriendo, avergonzada. Y, unos años más tarde, habrías muerto de dolor. Sin embargo, con aquel maldito golpe la historia cambió. Mi cuerpo no fue arrojado en cualquier lugar, sino en la tumba de la prisión de Evin y sus solitarias salas. Pero cede al destino y no te quejes. Sabes bien que la muerte no es el final de la vida".
Y después de denunciar el acoso de las autoridades para poder dar una imagen de asesina despiadada y así justificar su ejecución, a pesar de los intentos internacionales por salvarle la vida, Reihane concluye:
"Quiero abrazarte hasta que muera. Te quiero". La tarde del día 25 de octubre de 2014 era colgada hasta morir. Como dijo su padre, nunca tuvo ninguna opción: "Si se hubiera dejado violar, la habrían lapidado. Se resistió, la han ahorcado". Con ella, Irán alcanza la cifra de 250 personas ejecutadas, especialmente mujeres, cuya inocencia nunca vale nada y cuya pena siempre es mayor, especialmente en delitos sexuales. Es la ley del machismo atroz, que impregna el cuerpo legal de una teocracia que usa a Dios para despreciar, violentar y asesinar a sus mujeres. Bellas y brillantes mujeres iraníes, convertidas en viento por la horca de una dictadura sin piedad.
¿Hasta cuando?

Fuente: La Vanguardia. Barcelona.

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12mar/152

“Nisman no se suicidó, lo mataron”

Por Rogelio Alaniz.

Nunca una denuncia fue tan oportuna y precisa. El gobierno empezaba a festejar su victoria política, cuando la jueza Sandra Arroyo Salgado le arruinó la fiesta. No sé si lo hizo por amor o por espanto, pero lo hizo. Seis palabras alcanzaron para derribar el castillo de injurias e infamias construido por el kirchnerismo contra el fiscal que se atrevió a probar que el atentado contra la Amia fue perpetrado por la teocracia terrorista de Irán.

“Nisman no se suicidó, lo mataron”. Lo dijo su ex esposa, la madre de sus hijas, pero también lo dijo una jueza que con sus actos intentó defender el honor del padre de sus hijas y, de alguna manera, el honor de todos los argentinos. Al momento de decidirse a hablar, la impunidad del crimen ya estaba prácticamente garantizada. No sé si Rafecas fue o no cómplice, pero su fallo fue interpretado por el gobierno como un rechazo a la presentación de Nisman y un aval a la teoría del suicidio. Dicho con otras palabras: después de Rafecas, ya no era necesario investigar las tenebrosidades del Memorando y la muerte de Nisman.

Como para que no quedaran dudas al respecto, en la semana lanzó una ofensiva contra la memoria del muerto, ofensiva de una ruindad pocas veces vista en la política argentina y que, más que poner en evidencia los supuestos defectos del fiscal, dejó a la vista la calaña moral de sus enemigos. Según esta miserable letanía, Nisman no sólo era maricón y tonto, sino además borracho, mujeriego y algo chiflado. Repito: no estoy en condiciones de opinar sobre el fallo de Rafecas, pero sin ese fallo la Señora no se hubiera animado a ladrar como lo hizo en la jornada del domingo, ante una multitud que en buena parte llegó arreada con los cebos de los contratos clientelares, los planes sociales, el choripán, el transporte gratuito y, en los más desamparados, la ilusión de conocer sin costo alguno la ciudad de Buenos Aires. A esa mascarada, a esa desvergonzada manipulación de la pobre gente, el populismo la llama fiesta popular.

Sandra Arroyo Salgado se les cruzó en el camino y se terminó la jarana. ¿Quién mató a Nisman? Es la pregunta que se niegan a responder. Si su presentación judicial era tan endeble, si sus argumentos eran tan frágiles, si en definitiva Nisman era un pobre tipo, ¿por qué lo mataron?

El acierto de Arroyo Salgado, la decisión gracias a la cual la impunidad no sentó sus reales, fue haber dicho las cosas por su nombre y haberlas dicho con el respaldo de su autoridad como madre y profesional, pero también mediante el respeto de los preceptos legales y las exigencias científicas. En definitiva, las palabras de Arroyo Salgado fueron trascendentes porque en una realidad viciada por la desvergüenza y la infamia, esas palabras instalaban los fueros de la sobriedad y la decencia en la busca de la verdad.

Ignoro cómo seguirán los acontecimientos de aquí en adelante. El gobierno, entre tanto, se comporta como culpable y cada vez parece identificarse más con ese rol. Sólo así se explica la saga de obscenidades e injurias lanzadas contra la memoria del hombre muerto. No sé quiénes mataron a Nisman, pero presumo que no fueron sus amigos los que hicieron esa faena, como pretende hacernos creer la Señora. Por el contrario, como supone con estricto sentido común la gente sensata, fueron sus enemigos. ¿Y quiénes son esos enemigos? La teocracia terrorista de Irán denunciada como autora intelectual y material del atentado contra la Amia. ¿Es así? Claro que es así. Y al respecto importa ser claros de una buena vez: sobre la Amia no hay nada más que investigar, porque la investigación está hecha y los nombres de los culpables son conocidos. Lo que hay que hacer es meterlos presos y nada más, rehuyendo las maniobras confusionistas de quienes  invocan la supuesta pista siria o la conexión local.

También en esto hay que ser claros: en 1994, las pistas siria e iraní eran la misma cosa. Y respecto de la conexión local, está claro que fue el Estado nacional y no el comisario Ribelli o algún fascista despistado. La conexión local, para ser más preciso, fue necesaria para garantizar la impunidad del crimen. Así funcionó con Menem y así funcionó luego con los Kirchner. En ambos casos, Menem y Kirchner, se preocuparon al principio en dar con los culpables y dieron instrucciones en esa dirección, pero también en ambos casos, hubo un momento en que les susurraron al oído que, por diferentes motivos, no convenía seguir investigando a Irán. Guido Di Tella y Cavallo hicieron ese trabajo con Menem; y De Vido y Timerman cumplieron la misma labor con la Señora.

Con Menem, el negocio salió redondo. Telleldín aceptó la coima, Galeano se prestó a jugar el juego sucio y los terroristas iraníes desaparecieron de la lista de sospechosos. Cuando llegó Kirchner al poder, se propuso poner las cosas en su lugar. Se cayó la fantochada montada por Galeano y Anzorreguy, y Nisman quedó al frente de la investigación, con luz verde para ir a fondo.

Todo funcionó de maravillas hasta el momento en que el gobierno nacional decidió cambiar de estrategia. ¿Los convenció Chávez, los asustaron los sicarios de Hezbolá, decidieron que el lugar de la Argentina estaba al lado de Putin y los ayatolás? Todo es posible, pero lo cierto es que había llegado la hora de hacerse amigo de Irán. Y el gobierno dispone de recursos para hacerlo. Como dicen los leguleyos oficiales, nadie le puede impedir a un gobierno legítimo redefinir su política exterior. Si en el camino se encubre un crimen de lesa humanidad, mala suerte. El consenso acerca de que esos delitos nunca se pueden probar es muy alto, y distinguir entre encubrimiento y tentativa de encubrimiento es una sutileza que al poder le resbala.

El problema es que Nisman decidió no acatar las nuevas instrucciones. Después de más de diez años de trabajo, después de dedicar a la investigación de la Amia las mejores horas de su vida, el hombre no estaba dispuesto a tirar todo por la borda, simplemente porque a los espadachines de la causa nacional y popular se les había ocurrido arreglar con Irán.

Conclusión: Nisman molestaba, y mucho. Había que matarlo, y eso fue lo que se hizo. El operativo se preparó minuciosamente. No fue el producto de una inspiración momentánea, sino la consecuencia de un plan deliberado que aseguró una zona libre en Puerto Madero y la consumación de un crimen que -como ya se hizo en otras ocasiones- debía presentarse como suicidio.

¿Los iraníes actuaron solos? No lo sé. ¿Contaron con algún apoyo interno? Seguramente, porque estos operativos no se hacen sin complicidad local. Pero lo seguro es que a Nisman lo mataron por lo que sabía y por lo que había hecho. El hombre no fue un santo, y para lo que había que hacer tampoco necesitaba serlo. Fue simplemente un hombre que en un mundo imperfecto se propuso hacer su trabajo de la mejor manera.

¿Intentó volar demasiado alto? Es probable. Tal vez como Ícaro -el personaje de la mitología que se propuso acercase al sol y terminó con sus alas derretidas por el calor-, Nisman se acercó demasiado a esa zona del poder donde no hay nombres ni rostros, pero sí resultados y consecuencias. ¿Debería haberse quedado callado y obedecido las órdenes de los que le decían que se olvidara de todo lo que había investigado? Si lo hubiera hecho seguramente estaría vivo; indigno, pero vivo. Optó por ser leal con su conciencia. Supuso que sus enemigos no se iban a animar a matarlo o que el gobierno nacional lo protegería. Se equivocó en toda la línea y pagó con su vida el error de cálculo.

Ahora, el desafío para todos es decidir si el crimen queda o no impune. La denuncia de Arroyo Salgado fue crucial a la hora de impedir que todo se archive. Corresponde a continuación saber los nombres y apellidos de los autores del magnicidio institucional.

En situaciones normales, el gobierno nacional debería colaborar en la investigación, pero ya sabemos que, por un motivo u otro, en este tema el gobierno ha decidido colocarse en la vereda de enfrente. No sé si la verdad alguna vez saldrá a la luz, pero si así no ocurriera, a la hora del balance histórico, el fantasma de Nisman, su sangre derramada, acompañará a la gestión K como una pesadilla, como una muda pero elocuente imputación.

Fuente: Club Político Argentino

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10mar/153

Carta abierta a Horacio Verbitsky

Estimado Horacio Verbitsky
La lectura del artículo de su autoría, publicado el domingo 22 de febrero ppdo. me motiva a acercarle las siguientes reflexiones e interrogantes que me gustaría que pudiera aclarármelos, porque algunas de sus afirmaciones resultan un poco confusas. 
Usted considera que la marcha del 18 de febrero en homenaje al ex fiscal Alberto Nisman significa el nacimiento de una “nueva derecha con derecha electoral” que vendría a constituir un “saludable estabilizador”, ya que posibilita que la “oligarquía liberal” que nunca tuvo capacidad electoral recurría constantemente al “Partido Militar” para desplazar a los gobiernos democráticos. Según su análisis, este “Partido Militar”, brazo armado de la oligarquía minoritaria, será reemplazado de ahora en adelante por esta “nueva derecha electoral” que ahora enfrenta al gobierno kirchnerista en la calle y pretende hacerlo en las urnas.
Es evidente que, para usted, el gobierno al que pondera es de izquierda, combatido por la derecha. En este punto, permítame preguntarle: ¿quiénes son los representantes de la izquierda en el actual gobierno? ¿La presidente-hotelera? ¿El multiprocesado Amado Boudou, hijo político de Álvaro Alsogaray, “comandante” combatiente de los médanos de Puerto Madero? ¿Los hijos de la UCEDÉ como Diego Bossio, Ricardo Echegaray? ¿Los combatientes de las estepas santacruceñas como Ricardo Jaime y Julio de Vido? ¿Los gobernadores feudales como Gildo Insfrán, José Luis Gioja, Luis Beder Herrera? ¿El socio senatorial Carlos Saúl Menem? ¿Los emblemáticos pequeños productores como Lázaro Báez y Cristóbal López? ¿Los mini-emprendedores agropecuarios como Juan Manzur y Eduardo de Pedro? ¿Los ex funcionarios del Proceso Militar de 1976 como Felisa Micelli, Alicia Margarita Kirchner, Ginés González García? ¿El proletario empresario de medios Rudy Ulloa? Sería bueno que usted pudiera presentar a un cabal exponente de la izquierda en el gobierno.
Es evidente también que usted no se identifica para nada con esa “nueva derecha electoral”, lo que lleva a suponer que usted se definiría como un hombre “de izquierda”. Permítame preguntarle entonces: ¿usted es el mismo Horacio Verbitsky que colaboró como columnista en 1967 en la revista La Hipotenusa, dependiente de la Secretaría General de Presidencia de la Nación (a cargo del general Juan Carlos Onganía) y como colaborador de la Secretaría de Prensa de la mencionada Secretaría? ¿Cómo se compagina su identidad “izquierdista” con la colaboración con un gobierno del “Partido Militar”? ¿No es un poco contradictorio?
Más aún, ¿usted es el mismo Horacio Verbitsky que, según el Comodoro (R) Juan José Guiraldes hizo posible la publicación, en 1979, de un libro editado por la Fuerza Área, por cuanto reconoce que el mismo “no hubiera podido llegar a las prensas de no haber recibido el permanente aliento y la eficaz colaboración de Horacio Verbitsky”?[1]. Usted toma distancia del “Partido Militar”, al que identifica como brazo armado de la oligarquía liberal, ¿y colaboró con el mismo? ¿No es un poco contradictorio su izquierdismo? Además, ¿usted es el mismo Horacio Verbitsky que cobró durante 6 meses (de setiembre 1978 a marzo 1979 una retribución mensual de 700.000 por la redacción de esa obra, por parte del Instituto Argentino de Historia Aeronáutica “Jorge Newbery”, institución subsidiada por el Comando en Jefe de la Fuerza Aérea? Ahora bien, ¿en esos años usted no había militado en la organización Montoneros? ¿Cómo es que colaboró en forma rentada con el “Partido Militar? ¿No es también contradictorio? ¿O en realidad usted estaba haciendo un fino trabajo de penetración izquierdista en la Fuerza Aérea?
Actualmente, usted sigue definiéndose como un hombre “de izquierda”. Según tengo entendido, desde el año 2000 usted preside el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). No puedo dejar de preguntarle entonces: ¿cómo compagina su militancia de “izquierda” con la presidencia de una institución que es subsidiada anualmente por fundaciones ligadas estrechamente al poder financiero internacional angloamericano? El año pasado una de estas instituciones, la Fundación Ford, lo subsidió con 2.600.000 dólares para promover unos proyectos[2]. Bien sabe usted la mencionada fundación es un ariete del Departamento de Estado norteamericano, como lo ha denunciado el sociólogo James Petras, y que desde hace décadas fue presidida por personajes todos vinculados a la familia Rockefeller (McGeorge Bundy, Richard Bissel Jr., Susan V. Berresford, Darren Walker[3], etc.)[4]. Si usted es de “izquierda”, ¿cómo se explica que el Departamento de Estado y la familia Rockefeller, en vínculo estrecho con la CIA, subsidien sus actividades democráticas y revolucionarias a través de la Fundación Ford
Pero también subsidia a su Centro el National Endowment of Democracy (NED), organismo fundado en 1983 por el entonces presidente Ronald Reagan para “fortalecer las instituciones democráticas a lo largo del mundo a través de esfuerzos no-gubernamentales”[5]. Permítame preguntarle: ¿usted como hombre de izquierda y con su pasado militante revolucionario en Montoneros coincide con los ideales “democráticos” de Ronald Reagan y del Departamento de Estado, y recibe subsidios por ello?
También el CELS que usted preside recibe subsidios de la Fundación Tinker. Esta organización no-gubernamental tiene como su misión fundamental “promover el desarrollo de una sociedad igualitaria, sostenible y productiva en América Latina mejorar la comprensión en los Estados Unidos de América Latina y cómo las políticas estadounidenses pueden impactar en la región[6]. Entre sus directores se encuentran Renate Rennie, Alan Stoga,  Susan Segal, todos ellos miembros del Council on Foreign Relations, el famoso think tank controlado desde la década de 1940 por David Rockefeller y la oligarquía financiera estadounidense[7]. Según informa este organismo, en el 2011 le entregaron al CELS un subsidio por 150.000 dólares para “promover la implementación de políticas generales de seguridad pública en Argentina basadas en principios democráticos”[8]. Si usted es un hombre de “izquierda” crítico del capitalismo, ¿por qué promueve políticas de seguridad pública según la ideología de representantes del más rancio capitalismo yanqui? ¿También los ha engañado a ellos, y les saca subsidios para promover políticas de izquierda? 
Llamativamente, también subsidian al CELS el Foreign Office inglés y la Embajada Británica en Buenos Aires. Permítame preguntarle: ¿cómo se explica que el enemigo histórico de nuestra Argentina e invasor de nuestro territorio patrio, tal como lo ha descrito magistralmente Raúl Scalabrini Ortiz, lo subsidien a usted, supuestamente “enemigo mortal” del capitalismo? Si es verdad que usted milita en una postura de izquierda enemiga del capitalismo representado históricamente por el Imperio Británico y sus finanzas, ¿cómo es que esta oligarquía plutocrática anglosajona y americana subsidia sus actividades de “izquierda”? ¿Cómo hizo para engañarlos y que hasta ahora no se hayan dado cuenta? No hay que olvidar que quienes forman parte de estas instituciones británicas juran fidelidad absoluta a la Corona británica. Es asombroso que los servidores de la Corona británica subsidien su militancia “izquierdista” anticapitalista en el CELS y no se den cuenta de ello. ¿O lo saben?
Estimado Horacio, creo que como cultor de la memoria, verdad y justicia hoy tan promocionadas, usted no tendrá problemas en aclarar o explicar estos interrogantes que nos planteamos, para poder entender su crítica a la “nueva derecha electoral” desde la perspectiva de “izquierda” que usted promociona desde hace décadas. Para quienes leemos sus notas y comentarios políticos será muy importante entender también cómo es que se puede recibir subsidios y apoyos de los dueños del capitalismo mundial para promover políticas de izquierda anticapitalista.
Lo saludo atte. 
José Arturo Quarracino
Roque Esteves Correa 150
B1834FUD Temperley (Pcia. Bs. As.)
ARGENTINA
Cel: (0054 11) (15) 6182-3623

[1] Comodoro (R) Juan José Guiraldes, El poder aéreo de los argentinos, Círculo de la Fuerza Aérea-Dirección de Publicaciones, Buenos Aires 1979, p. 9.
[5] Explicitado en en http://www.ned.org/about/about.html
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6mar/152

Polarizar con la muerte

Por Ricardo Lafferriere.

Ya vivimos esto en la Argentina. Fue durante los años de plomo, que no se limitaron –bueno es recordarlo- a los tiempos de la dictadura. Empezaron antes. Lo afirmó en su ejemplar fallo la Cámara Federal que condenó a las Juntas Militares cuando, en su momento, dictó las sentencias que hicieron recuperar a la Argentina su dignidad ante el mundo. Ese “antes” significó, justamente, polarizar con la muerte y banalizar la violencia.

Comenzar con asesinatos políticos, siguiendo con asesinatos a militares, terminando con asesinatos a civiles. A partir de allí, generaron en la sociedad una desesperación ante la violencia que abrió el espacio para la llegada de los ríos de sangre, desatados por la dictadura pero iniciados, no lo olvidemos, por los sangrientos asesinatos de los grupos armados.

Mor Roig, Rucci, Larrabure, Viola y tantos otros fueron atentados a la convivencia democrática, sin que matice en nada su contenido criminal la opinión diversa sostenida por las víctimas. Así se comenzó una vida de terror que nos hizo marchar al borde del abismo –y en muchos casos, cayendo en el propio abismo- a todos los argentinos.

Los violentos rompieron con sus crímenes la trabajosa construcción de una democracia que, a tropezones, llevaba décadas. Su banalización del mal llegó a un nivel intolerable.

Pero comenzaron con la indiferencia ante la muerte, convertida en una herramienta más de la política, legalizada por razonamientos enfermizos y calenturientos que la defendían y justificaban si servía para hacer avanzar su proyecto. Y que nos llevó hasta donde nos llevó.

Es peligroso, muy peligroso, el rumbo que está tomando el relato oficial. No lo es sólo porque la muerte vuelve a ser un tolerado argumento de debate, llevándonos nuevamente al borde de la posibilidad de la convivencia, sino porque el límite entre el “decir” y el “hacer” se acerca a un límite borroso. La muerte de Nisman es, en este sentido, un magnicidio –como lo describió su ex esposa- que debería actuar de bisagra.

Puede ser una bisagra hacia la recuperación de la cordura. Pero también puede ser lo contrario: una bisagra hacia la pérdida del sentido básico de respeto a la condición humana. Las pintadas en tapiales burlándose del fallecido, las voces oficiales desprestigiando al Fiscal asesinado, las asqueantes declaraciones de un Senador de la Nación, las contradictorias descalificaciones de un ex Senador y hoy Ministro del Gabinete, el ataque reiterado de la Jefa del Estado en desmatizados pronunciamientos –en redes sociales, en discursos por la cadena nacional y aún en su informe ante el Congreso-, los insistentes descréditos de una investigación que lleva acumuladas miles de fojas y decenas de cuerpos realizada con rigor y entrega como objetivo de vida por el funcionario desaparecido, son muy peligrosos pasos hacia la inmersión en el estado de sospecha generalizada previo al desatar de la violencia.

Algunos, ya lo hemos vivido. Desgraciadamente, otros –que también lo vivieron pero pudieron sortear con maligna habilidad la persecución penal de sus crímenes mediante la distorsionada reinterpretación de hechos históricos- insisten en la vieja prédica de la violencia como método y la muerte como herramienta de la lucha política. Como lo hicimos en las décadas de 1960 y 1970 advertimos también hoy: a contrario de la afirmación del viejo axioma, en el campo de la política del dicho al hecho, hay poco trecho.

Seguir envenenando la mente y el razonamiento de sus seguidores por el solo afán de justificar y esconder tras falsarias consignas justicieras un patrón patrimonialista de grosera factura puede ser tentador para aturdir sin razonar, pero no es propio de nadie que crea en la democracia como sistema político. Mucho menos lo es banalizar la muerte. Y muchísimo menos, utilizarla para polarizar instalando el miedo.

Quien no crea en la democracia ni acepte sus reglas –que no son sólo ganar un comicio, sino respetar escrupulosamente a los que no son gobierno, sea porque adhieren a otra forma de pensar o simplemente porque no participan de la vida política- , no tiene cabida ni respeto en la vida democrática. No pueden invocar la democracia. No generan respeto al poder que detentan, que debe legitimarse en su ejercicio.

La política, lamentable o afortunadamente, presenta a los ciudadanos opciones que deben elegir. Lo civilizado es que lo hagan votando. Cuando perdimos esa civilización, los ciudadanos argentinos logramos recuperarla con las gigantescas movilizaciones de 1982 y 1983. Ante la opción de “la vida o la muerte” estuvimos todos juntos recuperando la vida, sinónimo de la democracia. Repudiamos a la violencia insurreccional y a su respuesta desmedida, la tenebrosa violencia estatal. Y recuperada la democracia, decidimos votando quien gobernaría.

La elección dejó de ser “la vida o la muerte” porque triunfó la vida con su expresión política, la democracia republicana, marco en el que decidimos empezar a vivir. La que no es sólo votar sino también y con la misma importancia, división de poderes, independencia de la justicia, garantía a los derechos humanos, libertad de prensa, debido proceso, neutralidad jurídica del Estado, igualdad ante la ley, subordinación de los funcionarios a la ley, la ética y la verdad.

Las polarizaciones que admite la democracia son las basadas en decisiones públicas en el marco de la Constitución. Jamás “la vida o la muerte”. Eso sería volver al horror y a los ríos de sangre.

Por eso es tan peligroso el deslizamiento del relato oficial hacia la justificación jocosa de la muerte de Nisman. Tal vez más que de la señora –que ya se va y no interesa tanto- de sectores del peronismo, que sufrió la muerte en experiencia propia. Porque es dentro del marco de la democracia y la justicia que pueden invocarse los argumentos y pruebas que acusadores y defensores que puedan tener, unos y otros. Nunca en el campo de la política, porque en el momento en que nos metamos en esa polarización, estaremos al borde de perder la propia democracia.

Sabemos por experiencia lo que cuesta después salir de esa diabólica dinámica.

Fuente: Notiar

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